Mejorar el estado de ánimo en tres pasos

  • Tres ejercicios para sentirse mejor en dos minutos

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    Cuando andamos de mal humor, estresadas o apenadas, nuestro cuerpo expresa ese estado de ánimo físicamente . Esto, según señala la psicoterapeuta de San Francisco (EEUU), Daniela Tempesta, quien dice que “la conexión mente-cuerpo está bien documentada en la investigación de la neurociencia, la psiquiatría y la medicina”.

    Tempesta indica que “Cuando estamos estresados, asustados o tristes el cerebro envía señales al cuerpo que el peligro está presente y el cuerpo asume una postura defensiva o de escape. Esto puede dar lugar a tensión muscular, aumento del ritmo cardíaco, aumento de la temperatura corporal, falta de aire, etc. Esta postura es muy útil cuando hay peligro físico real (es decir, nos ayudan a correr de un depredador potencial), pero el resto del tiempo suena una alarma de incendio en el cuerpo a pesar de que no hay humo”. Pero que siempre se puede hacer algo “A través de la adopción de diferentes posturas, cambiando nuestras expresiones faciales, o incluso poniendo una mano en nuestro corazón, podemos ralentizar la respuesta del cuerpo al estrés y empezar a calmar el dolor emocional que puede estar experimentando”, señala

    Estas son las propuestas para cambiar el estado de ánimo en dos minutos:

     

    1. Sonreí, aunque no tengas ganas de hacerlo en ese momento

    Las investigadoras Tara Kraft y Sarah Pressman de la Universidad de Kansas, efectuaron una investigación que demostró que la sonrisa puede alterar nuestra respuesta al estrés en situaciones difíciles. El estudio indica que sonreír, incluso cuando no nos sentimos felices, puede ralentizar el ritmo cardíaco y disminuir los niveles de estrés.

    2. Cambiá tu postura: sentate derecho y adoptá una posición de poder.

    Modificar nuestra postura puede cambiar la forma en que nos sentimos. Un estudio realizado por Brion, Petty, y Wagner en 2009 ilustró como sentarse derecho influye positivamente en el estado de ánimo de las personas, proporcionándoles más confianza en sí mismos. En cambio, derrumbarse en la silla, provoca el efecto contrario.

    3. Pon una mano en tu corazón

    Los abrazos ayudan a sentirnos mejor y por eso recurrimos a ellos cuando estamos tristes. Si no tenés a nadie a quien recurrir en un momento angustioso, especialmente si estás en el trabajo, podés obtener los mismos efectos positivos, poniendo una mano a la altura de tu corazón, frotando tus brazos y masajeando tu propia cabeza.

    Fuente: Biobio Chile

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