Sexo en el agua

  • Precauciones para un momento de placer seguro.

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    Según los expertos, el agua tiene para algunas personas una connotación erótica que hace que se convierta en inspiración de muchos de nuestros deseos. Un artículo de Beatriz G. Portalatín en el periódico El Mundo nos acerca la opinión experta para la seguridad a la hora de llevar a la práctica esta fantasía. Veamos:

    Ideas preconcebidas

    «En realidad no se puede hablar de riesgos específicos por el hecho de tener encuentros sexuales en el agua, sin embargo, el riesgo partiría de las ideas preconcebidas que llevarán a las personas a no usar protección frente a embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual», asegura la médico y sexóloga Ana Rosa Jurado, miembro de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual y presidenta del Instituto Europeo de Sexología.

    Hay gente que piensa erróneamente que en el agua no se puede producir un embarazo, o que por el hecho de estar en un medio acuático, el producto del eyaculado dentro de la vagina no va a ser efectivo, o que el agua puede eliminar el riesgo de infecciones de transmisión sexual.

    «Todas estas ideas, unidas al hecho de que es más difícil utilizar el preservativo en el medio acuático, podrían relajar a los protagonistas del encuentro y aumentar las posibilidades de tener una relación de riesgo», explica la experta.

    Precauciones

    Por tanto, es necesario conocer algunas peculiaridades como que el agua no favorece la lubricación vaginal, y si esto dificulta la penetración se puede solucionar con un lubricante de base acuosa. También hay que saber que el preservativo podría romperse. «Es conveniente colocarlo con el pene erecto, como en otras circunstancias, pero mejor fuera del agua, aunque después se pueda tener el encuentro en el agua, vigilando que no se rompa. También el preservativo puede secarse, lo que se solucionaría con lubricante», indica.

    Por estos motivos, las precauciones que se debe tomar son exactamente las mismas que fuera del agua: «Utilizar protección contra las enfermedades de transmisión sexual si la pareja no es estable (o no se tienen garantías de que no pueda haber algún tipo de contagio), usar de forma correcta el preservativo (colocándolo fuera del agua y controlando que no se rompa) y tener a mano un buen lubricante de base acuosa», explica esta especialista.

    Asimismo y como es lógico, explica la doctora Jurado, también hay que considerar el estado del agua: «Si el agua está estancada o sucia, o si tiene gran cantidad de jabones, se podrían producir irritaciones en cualquier parte de la piel. O si el encuentro sexual es en la playa, también hay que considerar los inconvenientes de la arena, así como los de cualquier otro medio natural».

     

    Imagen: zocalo.com.mx

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    Fuente: ElMundo.es

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