Estrategias para que él piense en vos todo el día

  • Simples consejos que harán que te desee más y más. Una forma de invitarlo no sólo a la previa del encuentro sexual, sino, además, un constante medio de contacto.

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    Con estas estrategias no se trata de que lo tengas constantemente excitado, más bien, de alimentar su conexión a través de frases grabadas en su mente, que podrás activarlas cuando desees.

    Estas cinco estrategias para que él piense en vos todo el día fueron elaboradas por el portal Cosmo en español y las compartimos acá:

    1. El saludo mañanero. Si viven juntos o pasan algunas noches, algún fin de semana o vacaciones (aunque sean de motel), acércate a él aún soñoliento, desliza tus dedos desde su abdomen hasta su pene y da una ligera caricia, algunos movimientos en espiral o de arriba abajo, y susurra en su oído: “Que tengas un lindo día. Hoy, mientras estés (aquí agrega alguna actividad que sabes que hará, por ejemplo: en su junta o en clase), recordá cuánto me gusta tocarte”. Y hazlo de manera frecuente, cambiando la situación: “Hoy, mientras estemos comiendo en casa de tu abuela, recordá…”

    2. La prenda del delito. En un momento casual, pero, obvio, a solas: mientras ven una película o él está en el sofá leyendo o jugando con su amada consola de videojuegos, móntate en él y roza su pelvis con tu cadera. Acerca tus pechos a su cara y descúbrelos. Esa blusa, suéter o top del cual dejarás salir tus boobs para deleitar su vista (y, ¿por qué no?, su boca) será tu prenda del delito. Cada que la uses, toma una de sus manos y haz que la toque. Si están en público, coloca sus manos en tu cintura u hombros y dile –con esa sonrisa que sabes–: “¿Recordás esta blusa?, me fascinó cómo me tocaste ese día.»

    3. Desnuda casual. Esta estrategia aplica si viven juntos o comparten los fines de semana. Mientras él ve televisión o está trabajando, simplemente paséate desnuda sin advertencia frente a él. Dile que acabas de ponerte autobronceador y debes esperar a que seque, y, claro, que no puede tocarte o lo arruinará; todo en tono de broma. Y no te acerques. Sólo deja la imagen en su cabeza. Permite que te vea ir de aquí para allá, checando emails en tu celular o yendo a la cocina a servirte agua. Entonces, ataca. Ponte de pie junto a él, bésalo y coloca sus dedos entre tus piernas. Tú decides qué tanto lo dejas “crear el recuerdo.»

    4. Masaje sexual sin sexo. La próxima vez que hagan el amor, en alguna postura que se preste, por ejemplo, estando sentados de frente, presiona sus hombros masajeando y baja la caricia hacia sus brazos, en tanto le dices cuánto amas esa parte de su cuerpo. El masaje debe ser suficientemente largo y las palabras contundentes para que pueda recordarlo. Repite la estrategia de vez en cuando.

    5. Diseña tus frases y moldea su mente para viajar hacia situaciones que los hicieron felices. Y, claro, si además les sirven como disparadores para entrar en el mood sexual, mejor aún. La clave es crear momentos con origen sexual, erótico o romántico para despertar sus memorias sensoriales cuando las necesiten o en cualquier escenario que les recordará lo maravilloso que lo pasan. ¡Dale dosis a su cerebro!

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