¿Cómo sé si soy celiaca?

  • La celiaquía, una patología que afecta al intestino y destruye las vellosidades que hacen que el paciente no pueda asimilar los nutrientes de los alimentos. Más del 80% de los enfermos están sin diagnosticar.

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    La enfermedad celíaca aparece en personas genéticamente predispuestas y se caracteriza por una reacción inflamatoria en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de nutrientes, es decir, se atrofian las vellosidades intestinales.

    La enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca y la alergia al gluten son tres patologías provocadas por la ingesta de gluten. ¿En qué se diferencian?

    La alergia al gluten tiene una prevalencia muy pequeña y aparece cuando una persona tiene una reacción del sistema inmunológico al gluten y no se debe confundir con la enfermedad celíaca que es una intolerancia permanente.

    Además, en los últimos años se ha estudiado la sensibilidad al gluten no celíaca, una reacción inducida por el alimento. Sus síntomas son similares a los de la enfermedad celíaca pero no se atrofian las vellosidades intestinales y además, una diferencia clave es que el celíaco tiene una predisposición genética y las personas con sensibilidad al gluten no celíaca pueden tenerla o no.

    La celiaquía y sus síntomas

    “Existen muchos casos sin identificar porque los pacientes no manifiestan síntomas o presentan síntomas no digestivos que hacen que el diagnóstico se retrase durante años y que el paciente visite numerosos médicos hasta llegar al especialista en aparato digestivo”, explica el doctor Argüelles.

    Los síntomas típicos de esta enfermedad son:

    • Diarrea
    • Dolor abdominal
    • Hinchazón después de comer
    • Náuseas y vómitos
    • Sensación de fatiga
    • Anorexia o pérdidas de peso
    • Otros trastornos relacionados con el gluten

    Al mismo tiempo que ha aumentado el número de casos diagnosticados de pacientes con enfermedad celíaca, la mejora de la tecnología en las pruebas diagnósticas y un mayor conocimiento de los mecanismos desencadenados por el gluten han permitido detectar otros trastornos relacionados con su consumo.

    “Son patologías que tienen en común que mejoran al eliminar de la dieta el gluten“, asegura el doctor Francesc Casellas Jordá, especialista español en aparato digestivo.

    Entre estas patologías cabe destacar la alergia al gluten, una sensibilidad al gluten que actúa mediante mecanismos propios de la alergia, por lo que, por ejemplo, puede detectarse mediante pruebas cutáneas; y la sensibilidad al gluten no celíaca, que provoca síntomas digestivos que pueden confundirse con la celiaquía, pero cuyas pruebas diagnósticas son negativas para esta enfermedad.

    “Estamos empezando a reconocer la sensibilidad al gluten no celíaca. Sabemos que tiene una sintomatología muy parecida a la enfermedad celíaca, pero actúa mediante otros mecanismos relacionados con la inmunidad y que no tiene el componente hereditario. No es una enfermedad rara, sabemos que tiene una alta prevalencia, por lo que en los próximos años, deberemos trabajar para encontrar pruebas diagnósticas objetivas que nos permitan reconocer estas situaciones”, concluye el doctor Casellas.

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