Ancianos intercambian asilos para hacer turismo

  • Están en la última etapa de la vida pero querían explorar el mundo y se decidieron a hacerlo: el español Miquel Ribas, de 82 años, y la eslovena Jozica Kucera, de 77, son los protagonistas del primer intercambio turístico internacional entre residencias de ancianos.

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    Ella le dejó su habitación con vistas a los bosques eslovenos y él, su cuarto a pocos metros del Mediterráneo y de la Barcelona que Jozica descubrió de joven con su esposo.

    Ambos acaban de regresar a sus lugares de origen después de una semana de vacaciones, cargados de fotos e historias que cuentan a sus compañeros de residencia geriátrica como una aventura inolvidable.

    El intercambio se gestó a través de Linkedage, una plataforma de comunicación y turismo enfocada a las casas de retiro.

    «Fusionamos conceptos como Booking (buscador turístico) y Erasmus (programa de intercambio de estudiantes) adaptándolos a un segmento como el de la tercera edad que cada vez irá más en aumento. Hay residencias que son como grandes hoteles con la diferencia de que ofrecen servicios de salud y saben cómo cuidar a las personas mayores. Lo que se les ofrece es una forma de viajar más segura», explica a BBC Mundo el esloveno Tomaz Lorenzetti, cofundador de la red junto a Marko Gucek.

    En la web se solicita el intercambio. El uso de las habitaciones es gratis, pero los gastos de transporte corren por cuenta de los interesados. La red, por su parte, cobra una tarifa de US$40 para intercambios nacionales y US$80 para internacionales. Eso sí: solo se enfoca en personas mayores de 65 años que viven en hogares de ancianos.

    «Me ha gustado mucho Eslovenia, no paramos. Subimos a una cascada estupenda entre montañas. Todo el tiempo me filmaba la televisión eslovena, me sentía como el rey.. Tengo el cuarto lleno de fotos. Creo que me han tomado más de 500», subraya Miquel.

    Jozica, por su parte, cumplió un sueño: volver a los lugares que había visitado con su esposo cuando eran dos jóvenes enamorados.

    «Mi esposo murió hace cinco años, fue un momento muy difícil. Quise comprarme un apartamento pero me di cuenta que me había hecho vieja y que nadie estaría a mi lado, porque con mi marido nunca tuvimos hijos», detalla a la BBC mientras recuerda que así llegó a la residencia donde vive en el norte de Eslovenia.

    «Lo de España era un sueño, soñaba con la idea de volver. Los lugares emblemáticos de Barcelona siguen ahí pero ahora vi más infraestructura, más servicios», agrega la viajera.

    Miquel dice no saber aún si repetirá la experiencia por su edad. Jozica, por su parte, lo tiene claro: Palma de Mallorca y Grecia serán sus próximos destinos.

    «El deseo de viajar y seguir viviendo no termina, simplemente requiere de más planificación», subraya.

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