Vuelven los ’70

  • “La gran estafa americana” ha devuelto a la actualidad la moda de los ’70, una etapa que grandes diseñadores han trasladado a las pasarelas del mundo.

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    Una de las grandes favoritas de esta edición de los Óscar, “La gran estafa americana” (“American Hustle”, de David O. Russell), traslada al celuloide una historia real ocurrida en los años setenta en la que el vestuario dice tanto como sus personajes.

    Amy Adams, Jennifer Lawrence, Christian Bale y Bradley Cooper se reparten los personajes principales de esta película, en la que cada uno de ellos ha aportado algo de valor a su caracterización para que el resultado fuera más creíble.

    La película narra la historia de un estafador y su deslumbrante y bella compañera, obligados a cooperar con el FBI para destapar una trama de corrupción entre políticos y la mafia, un fraude en el que todos ellos colaboran y viven mediante un falseamiento de la realidad personal a través de su físico.

    De ahí que el Nueva York de los 70 se haya traducido en una ciudad llena de “glamour” y cierta sofisticación.

    Michael Wilkinson ha sido el diseñador de vestuario de esta cinta, y su acierto a la hora de vestir a los personajes le ha valido una nominación al Óscar por un trabajo en el que ha logrado rescatar una década en la que los colores intensos, las telas fluidas y los brillos eran parte esencial en los diseños.

    Se trabajó con ropa real de la época para lograr ese punto de autenticidad tan importante en la película, aunque también se crearon muchas piezas a partir de cero.

    Foto: Colombia Pictures

    Foto: Colombia Pictures

    Ropa con personalidad

    “Michael construye la personalidad de cada personaje con los textiles y los colores que les gustan. Los bañadores con los que viste a Irving (Christian Bale) y Sydney (Amy Adams) cuando se conocen te dice mucho sobre su estilo, son muy de su época”, ha comentado el director.

    Wilkinson explica que la película se sitúa en 1978 en un momento en el que las prendas se alejan del exceso en los cortes y convergen en un “ambiente más limpio”, de líneas rectas, de los primeros 80.

    Ella se está reinventando a sí misma: una chica de pueblo que llega a Nueva York y además se hace pasar por británica. Tiene un estilo innato, una mirada cautivadora y un cabello largo y pelirrojo. Sus escotes son más que atrevidos, tanto que rara vez admiten una prenda íntima debajo.

    Entre sus vestidos, se encuentran diseños de Diane von Furstenberg o Halston, que le permiten dar paso a su imagen más sofisticada y le dan confianza y seguridad, indica Wilkinson.

    El personaje de Christian Bale debía transmitir confianza. “Tenía que haber algo en su ropa que fuera muy atractivo -dice el diseñador-, porque quieres confiar en él, quieres creerle” y para ello jugó con muchos textiles de expresivos colores y combinaciones de chalecos y camisas, rayas y cuadros.

    La oscarizada Jennifer Lawrence interpreta a Rosalyn, la desequilibrada esposa de Irving. Es una joven ama de casa con una evidente falta de sofisticación. “Rosalyn es muy de Long Island: uñas rojas, pelo enorme todo el rato; le encanta el estampado de leopardo”, dice la actriz.

    “Me la imaginaba en casa siempre, viendo revistas, comprando esa ropa, creyendo que tiene el mismo aspecto que las fotos de las revistas, pero en realidad no tiene ni idea de cómo vestirse”, comenta Jennifer Lawrence.

    En las pruebas de vestuario se aseguraron de que nada le quedara realmente bien. “Eso no es suficientemente hortera”, se oía en algunas ocasiones. “Quería que tuviera un aspecto un poco raro”, comenta la protagonista de “Juego de tronos”.

    Los actores también tuvieron mucho que decir sobre el aspecto de sus personajes. Bradley Cooper no lo dudó y sugirió que su personaje tuviera el pelo rizado; pero, ¿y si no fuera rizado de verdad y él mismo fuera quien se lo rizara? Otro de los pequeños engaños de la trama.

    Un personaje que se reinventa y pasa de llevar camisas sintéticas, que no le sientan bien, a camisas de seda y “estilosas chaquetas de cuero”, comenta el diseñador.

    Parece que los 70 vuelven para quedarse. Sin caer en la nostalgia, nombres emblemáticos de las pasarelas de todo el mundo como Gucci o Yves Saint Laurent se han situado esta temporada bajo el influjo de esa década con patrones y estampados, con ropa ceñida junto a pantalones de campana y faldas con vuelo.

    En España, Ángel Schlesser, Roberto Torretta, Jorge Vázquez y Ailanto han sido algunos de los que se han apuntado al “revival”.

    Teresa Heilbig incluso se atrevió a recuperar en su desfile la atmósfera de la mítica discoteca neoyorquina Studio 54, precisamente a la que acuden Sydney Prosser y Richie, dos de los personajes de “La gran estafa americana”, dispuestos a vivir una noche loca. EFE

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