En defensa de la cultura libre

  • Especializada en propiedad intelectual y derecho de autor, Maricarmen Sequera es una de las impulsoras de la licencia Creative Commons en Paraguay. Y aunque esto suene abstracto, se refiere a promover el acceso universal a la cultura mediante internet. Leé la entrevista completa (tapa de la revista Ella de mayo), aquí.

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    Por: Jazmín Gómez Fleitas para Ella Revista

    Fotos: Javier Valdez

    Producción: Myriam Dujak

    Estilismo: Amalia Rivas Bigordá 

    Maricarmen Sequera (30) nació en Villarrica y vivió allí con sus abuelos hasta completar su educación media. Luego se mudó a Asunción junto a su madre para iniciar sus estudios terciarios e ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. Alrededor del tercer año, sin embargo, empezó a preocuparse porque no encontraba un área de la profesión que le gustara, y se cuestionó si esa carrera fue en realidad una buena elección.

    Decidida a hacer algo al respecto, y ahora que lo mira en retrospectiva, ese punto de inflexión quizás ocurrió cuando su tío, el antropólogo y etnomusicólogo Guillermo Sequera, la reclutó como ayudante para una labor de campo. El trabajo consistía en alojarse durante un mes en una comunidad indígena mbya­guaraní para observar y recopilar información sobre su cultura.

    Maricarmen recuerda haber quedado sorprendida de la manera en que los miembros de la comunidad usaban el agua como instrumento musical. Fue ahí cuando pensó que deberían existir otras formas de preservar la cultura, además de las tradicionales.

    Esta idea la atesoró durante un buen tiempo y fue esa chispa la que la guió hasta lo que realiza hoy en día. Luego de concluir el trabajo con su tío decidió viajar a Francia, ya que contaba con parientes allí. El objetivo del plan fue aprender a vivir por su cuenta y, por sobre todo, tratar de descubrir en qué le gustaría trabajar cuando volviera. Tenía 22 años y no fue fácil ser la compañera de cuarto latinoamericana de sus pares europeos, pero fue allí donde escuchó por primera vez sobre la existencia de un tipo de licencia llamada Creative Commons (CC).

    A su regreso terminó la carrera, entró a trabajar a la función pública (específicamente en el Gabinete Presidencial durante el Gobierno de Fernando Lugo); luego trabajó en la TV Pública y finalmente ingresó a un estudio jurídico. Durante este último período dio sus primeros pasos hacia lo que realmente le gustaba, comenzó a reunirse con un grupo de jóvenes interesados en la licencia CC, que más adelante daría luz a la organización sin fines de lucro llamada Tecnología, Educación, Investigación y Comunicación, más conocida por las siglas TEDIC.

    “Mi intención es que la gente tenga más acceso al conocimiento”, dice.

    “Mi intención es que la gente tenga más acceso al conocimiento”, dice.

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    La cultura libre es un movimiento social, global y en desarrollo que desea promover en la sociedad el libre flujo de la información y el acceso al conocimiento entre las personas. Nace a principios de los dos mil a partir de la filosofía del “software libre” (nacida a mediados de los ochenta) para abarcar no solo la distribución de software sino también todo tipo de obras culturales (libros, audiovisual, fotografías, etc.). Es más, la idea que la fundamenta es que el ser humano es social por naturaleza y, por ello, la máxima expresión de esa libertad radica en compartir información y conocimiento.

    Existen muchísimos proyectos en marcha relacionados con la cultura libre en el mundo entero, y uno de ellos es Creative Commons. “La cultura libre es una filosofía de vida, no una licencia. Las licencias CC se adaptan a esta filosofía queriendo normalizarla [con leyes]”, explica Maricarmen.

    “La gente en Paraguay está demasiado acostumbrada a compartir cultura. Es muy normal ir y copiar del pizarrón algo, aprender otro idioma en la calle, como el guaraní, a mi me pasó; pero después, cuando crecés, te prohíben copiar una foto para usar en las redes sociales. Entonces uno piensa «qué rara es esta lógica no lógica»”, señala.

    ¿Por qué decidiste especializarte en propiedad intelectual?

    Elegí esta área porque tiene que ver con una suerte de injusticias que fui viendo y empecé a buscarles solución, y por el camino me di cuenta de que hay un montón de gente que tiene esos mismos cuestionamientos a nivel mundial; gente que se une, se articula y se conforman en grupos de trabajo. Eso fue lo que me pasó con las mundialmente famosas licencias Creative Commons. Y creo que las personas me conocen más por ese lado, pero en realidad las CC tienen que ver con un montón de aspectos en torno a la cultura libre.

    ¿Cómo nació TEDIC?

    En realidad nace con un pequeño grupo de jóvenes de diferentes perfiles, no solamente abogados sino también ingenieros en informática, diseñadores y comunicadores, con los que nos reuníamos a trabajar en temas que tenían que ver con derecho de autor.

    Ya no somos los mismos que comenzaron el trabajo. Recuerdo que yo todavía trabajaba en el estudio jurídico y mi compañero de laburo me decía “qué lo que te reunís con todos tus amigos hippies”. Y yo le decía “vos no te das cuenta de lo importante que es esto”. Y ahora, cuando le encuentro, nos reímos porque me dice “vos que viajás todo el tiempo, no te quiero ver”. Y bueno, este grupo quería establecer la licencia CC acá y esta licencia necesitaba una figura jurídica.

    ¿Desde hace cuánto estás a tiempo completo en la organización?

    Desde mediados del 2014. La verdad es que mi trabajo anterior fue clave, porque me permitió dedicarme a impulsar la organización con los demás miembros. Porque por ejemplo, dos amigos informáticos que tenían sus empresas tuvieron que abandonar porque casi no les quedaba tiempo para trabajar en esto también.

    ¿En qué consiste el trabajo que realizás en TEDIC?

    Con todo el equipo nos enfocamos en defender los derechos humanos en la web, y uno de ellos es el derecho de autor, estrechamente ligado al de propiedad intelectual. El ser humano no va a dejar de consumir, pueden cambiar los hábitos de consumo pero no el hecho de que está creando cultura todo el tiempo. Por eso, la manera en que se distribuye el contenido en internet, o cómo se aprovecha, tiene que ver con liberar y compartir lo mejor. Si lo pensamos un poco, es lo que hacemos todo el día de manera off line.

    Nosotros explicamos desde aquí que todo lo que se crea en internet tiene que estar en favor y cuidado de los derechos humanos, y no al revés. Es decir, creamos la alerta que dice “che, usuario, tenés que aprender cuáles son tus derechos ahí y pelear”, y cuándo decirle a tu proveedora de internet o telefonía “esto no me podés hacer, estás violando mis derechos y te voy a demandar”.

    Y como casi la mitad del grupo está compuesto de informáticos, también creamos plataformas de tecnología cívica para que cada usuario que tiene acceso a internet pueda ejercer sus derechos (esto pueden ver en la página web www.tedic.org).

    ¿Cuál es la diferencia entre ‘todos los derechos reservados’ y la licencia CC?

    La licencia CC no reemplaza a los derechos de autor, sino que funciona como parche en “todos los derechos reservados” para permitir modificar los términos y condiciones de la licencia de una obra, de la forma que mejor le parezca al autor. Es decir, una licencia CC autoriza el uso de una obra digital sin dejar de protegerla, al mismo tiempo que funciona de protección para que el usuario pueda saber lo que puede hacer con ella. Contempla distintas combinaciones que pueden ser más abiertas o más cerradas (en total son seis), y las más abiertas son las llamadas de cultura libre.

    Se recomienda usar licencia CC en todo lo que se produce en internet porque los hábitos de consumo de los nativos de internet no son iguales al de las generaciones anteriores, el uso y la reproducción de un archivo pueden ser la misma cosa, ya que un contenido puede inspirar a crear otro, etc.

    La ley de retención de datos

    De seguro muchos empezaron a seguirla en Twitter en vista de la campaña contra la propuesta de ley de retención de datos de tráfico en el país, finalmente rechazada por la Cámara de Diputados el pasado 12 de marzo, y a la cual TEDIC (Maricarmen es la actual presidenta de la organización) bautizó como pyrawebs. ¿Por qué le dieron ese nombre? Lo hicieron para hacer alusión a los delatores (pyragues) que en la época de la dictadura de Alfredo Stroessner informaban al régimen sobre las actividades de sus opositores. Este proyecto de ley propone retener los metadatos de todos los usuarios de internet (celular, PC, tablet, etc.) lo que si bien representaría no leer el contenido de los mensajes, pero sí rastrear las huellas digitales que los usuarios dejan: conocer dónde están, cómo se movieron, con quién hablaron, por medio de qué hablaron o intercambiaron información, todo esto en aras de facilitar la investigación de hechos punibles. El caso es que si bien el proyecto fue rechazado en Diputados, este volvió a la Cámara de Senadores, lo cual implica que prontamente volverá a estar sobre la mesa de discusión.

    ¿Por qué no estás de acuerdo con la ley de retención de datos?

    Estoy muy de acuerdo que se persigan los hechos punibles como el terrorismo, la pornografía infantil o el narcotráfico, pero no con una ley así. Acá en el país no solo está el problema de la debilidad de las instituciones, también está el de la capacidad profesional. Por ejemplo, solo en el 2014 hubo mil denuncias de casos que no siguieron el debido proceso, y eso representaba que había gente en la cárcel o con prisión preventiva sin especificarse por qué estaba privada de su libertad. El debido proceso es un principio de todos los tratados de derechos humanos, es decir, que un caso que no lo cumple es nulo, y el Estado tiene que indemnizar a la víctima de este abuso del sistema judicial.

    Si vemos estos mil casos fuera de internet, me pregunto: ¿qué justificación tenemos?, ¿qué garantías podemos tener de que los fiscales investiguen cumpliendo con el debido proceso? No hay ninguna garantía. Y esto sin entrar en explicaciones extensas de que este proyecto de ley de vigilancia masiva es una violación a la presunción de inocencia, al derecho a la intimidad e incluso a la libre expresión.

    La utilidad de las licencias CC

    Las obras con estas licencias cuentan con un código digital, escrito en lenguaje de programación, que puede ser leído por navegadores o motores de búsquedas. Es decir, si te gustaría leer libros con licencia CC, la próxima vez solo tendrías que probar en tu buscador y ver lo que encontrarás.

    Además, Maricarmen recomienda la plataforma musical Jamendo, un espacio virtual en el que músicos de múltiples partes del globo comparten sus obras de manera gratuita. Uno de los primeros artistas nacionales en probar esta plataforma fue Fran Villalba, el creador del soundtrack original de la película 7 Cajas, y nada más que meses después de hacerlo lo empezaron a contactar personas para trabajar con él, inclusive viajó a Venezuela para realizar el soundtrack para otra película. Y en cuanto a fotografía, el blog Yluux también lo utiliza. Si querés informarte más sobre ello, ingresá a www.tedic.org.

     

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