Cultura del «Mbarete»

  • La impotencia de una mujer embarazada ante ciertas prácticas cotidianas.

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    Muchas veces, por no pelear, por no generar líos, nos sometemos a prácticas violentas por parte de los hombres. Quiero decir nomás que este país del «mbaretecho» y machista me da mucha rabia en el día a día. El domingo fui al supermercado y había muchísima gente. Yo no tengo dramas en formar la fila, a pesar de que estoy re-embarazada de siete meses, no, no tengo dramas en formar fila…. Lo cierto es que mientras me distraje, dos tipos se metieron frente a mí en la fila…soy distraída, pero me dí cuenta y les dije «hey, yo estaba detrás de la señora» y uno de estos hombres me responde «pero yo tengo estas dos cosas nomás y vos tenés varias» y así, como quien no le importaba mucho que yo haya estado siete minutos formando la fila antes… no quería salir…Me dio una impotencia y tenía muchas ganas de romperle las papas por la cara, pero el tipo era alto y elegante…¡en Sajonia! No me importa su elegancia, lo que me importaba era que era muy alto y jamás iba a cumplir mi deseo de ese momento aunque extendiera mis brazos, porque soy una enana.

    Por suerte, un señor argentino de dos metros -que no sé de dónde salió- les dijo «hermanos, esha tiene razón, ustedes deben respetar, esha además está embarazada, sha pasó la dictadura, ya pasó Stroessner» y los hombres tuvieron que volverse a formar la fila.  Pero, ¿tuvo que venir otro hombre a increparles? Sí, si fuera sólo por mi reclamo, no estaban dispuestos a salir de la fila, allí me pareció ver la máxima expresión del machismo paraguayo.

    Puede que sea una sensación, pero siento que es como lo «mbaretecho» volvió con el tema de la situación política. Luego subí al colectivo con mis tres bolsitas de verduras y subió un joven con su hermanito…había mucha gente, y yo venía parada (tampoco me quejo de que no me den el asiento, sí me quejo de que me aprieten y me empujen)…le digo al joven:

    «por favor, podrías pasar más al fondo? – el micro venía repleto- así yo me coloco más cerca de la puerta porque voy a bajar enseguida»

    …el tipo se hizo del ñembotavy, lente hû, no escuchó…lo que sí, cuando me bajé, no me dio el espacio suficiente como para que pueda pasar y me resbalé…suerte que me dije «primero voy a bajar y después las bolsas»…cuando me resbalé pensé que me iba a ayudar ese «pedazo de …hombre», pero no, se quedó mirándome y tuve que levantarme y estirar las tres bolsas casi arrastrándome para evitar que si el bus se moviera tuviera algún otro resbalón…

    Lo que sí, me bajé con una cosa agria en la garganta! De rabia, de enojo, de molestia, ¡de impotencia! Y lo más terrible es que muchas veces las mujeres somos parte de esta forma tan machista y tan poco solidaria en el día a día…y me pregunto ¿Cómo hacemos para construir una sociedad menos machista cuando si una reclama sus derechos a veces se convierte en “una argelada”? Digo esto, no por estar embarazada, sino que todos los días, en lo cotidiano no faltan los que se “avivan” hasta en las filas…y los dejamos impunes ¡y después pedimos un país menos corrupto!

    Quiero creer que es posible otro Paraguay para mi hija, para los niños que veo en las calles, para los hijos de la gente que quiero y como sé que eso sólo podrá ser a través de la cultura, escribo esto como forma de desahogarme y como forma de reflexionar con las personas que se toman el tiempo de leer: nuestra cultura -cultura entendida como conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social- necesita de reflexión urgente…necesita de prácticas diferentes para construir una sociedad diferente!

     

    Fá Rodríguez

     


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