¡Tengo miedo!

  • Entender que tenemos miedo, aceptarlo y analizar de dónde vienen son los tres pasos que nos pueden ayudar a seguir avanzando.

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    Juan (9 años) recurre a su mamá con los ojos llorosos… “¡Tengo miedo, mami!” La reacción de su madre es “No tengas miedo… ¡no pasa nada! ¡Los nenes grandes no tienen miedo!” Lorena (16 años) tiene que hacer una presentación importante en el colegio. Se siente mal del estómago del miedo que tiene. “Dejate de tonterías”, le dice su papá, «…esto es poca cosa».

    Miguel de 25 años tiene miedo y se pone muy nervioso cuando se “enfrenta” a clientes complicados, pero no se lo comenta a nadie, porque sabe que los adultos no tienen que tener miedo. Susana tiene miedo de expresar algunas palabras frente a su equipo en el brindis de fin de año. Es la jefa del departamento y sabe que debe hacerlo, pero prefiere evitarlo porque su emoción es muy evidente para los demás.

    Situaciones cotidianas con una emoción en común. El miedo es una de las emociones más frecuentes en el ser humano. Es un mecanismo de defensa que tenemos y que nos permite estar vivos. Si no tuviéramos miedo, cruzaríamos la calle sin mirar a los costados. Nos tirarían algo a la cara y ni siquiera reaccionaríamos. Estaríamos en peligro de muerte

    Paradójicamente, buscamos ocultarlo. Lo minimizamos en los chicos y directamente buscamos negarlo en los adultos. Sin embargo, el miedo está allí, carcomiendo nuestra mente, nuestro corazón y generando efectos en nuestro cuerpo. Cuando el miedo aumenta, puede ser inclusive un inhibidor de la acción y generar obstáculos en la consecución de resultados.

    ¿Qué cosas no haces por miedo a fracasar?

    ¿Qué elecciones dejas de lado por miedo a lo que los demás digan de ti?

    ¿Qué metas postergas por miedo a posibles riesgos que ves en ellas?

     

    Entender que tenemos miedo, aceptarlo y analizar de dónde vienen son los tres pasos que nos pueden ayudar a seguir avanzando.

    ¿Qué es el miedo? Es la interpretación que hacemos que estamos frente a situaciones de riesgo, ya sea reales o imaginarias y que no tenemos los recursos suficientes para sobrellevar la situación. Tres elementos claves: interpretación, riesgo (real o imaginario) e insuficiencia de recursos.

    A continuación, te invito a analizar las interpretaciones que tienes de los riesgos y los recursos:

     

    miedos

    Estoy segura que responderte a estas preguntas te ayudarán a “racionalizar” más esta emoción. Te invito a que no ocultes tus miedos, al contrario, ¡ponlos sobre la mesa y revísalos buscando ser más grande que ellos!

     

     

    firma patricia nieto

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