Rápida y furiosa

  • No importa qué tan rápido vayas, sino qué tan lejos puedas llegar.

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    El año pasó volando. Los planes que hicimos a comienzo de este 2013 quizás quedaron modificados por la vorágine de la vida que no perdona,  ni vuelve atrás. El mes de diciembre pasa tan rápido que en un pestañeo ya estamos colapsados de ofertas de fin de año y promociones por doquier.

     

    Cada vez que llega esta época del año, nos ponemos reflexivos, analizamos el rumbo de nuestra vida y parece ser que la finalización de un periodo nos da fuerzas para volver a empezar, eso que por alguna razón, quedó parado.

     

    Este año despedimos a personalidades reconocidas de la sociedad. Primero Ricardo Fort (a quien algunos quieren y otros no), luego al actor Paul Walker y recientemente al gran Nelson Mandela. Quizás ninguno esperaba morir, sin embargo, la vida, rápida y furiosa se los llevó.

     

    Y a eso precisamente quiero hacer honor en este artículo. Citando al célebre John Lennon “algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir  aquí y ahora”. La vida no da tregua ni respiro. Las cosas que creemos que debemos cambiar o renovar en nosotros deben iniciar un proceso de inmediato. Esas acciones que postergamos por no tener fuerzas suficientes para vencer la apatía, no pueden esperar. No sabemos qué nos traerá el día de mañana.

     

    Parece un cliché… pero ¿por qué dejar para mañana lo que podemos hacer hoy? ¿Por qué seguir postergando ese nuevo comienzo? Una fecha en el calendario no cambia nada. El cambio y la decisión nacen de adentro y son como una ráfaga de fuego que quema por salir.

     

    Al fin y al cabo, la vida es rápida y furiosa, pero debemos tomarla con calma. Porque no importa qué tan rápido vayas, sino qué tan lejos puedas llegar.

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