El Placer de estar sola (Pero nunca en soledad)

  • Cómo es animarse a salir de la zona de confort.

    Compartir:

    “Lo que llamamos nuestra intimidad, no es sino nuestro imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas” – José Ortega y Gasset

     Son las once de la noche y se está acabando el Lunes. Las escribo desde mi apartamento en la Colonia Cuauhtémoc. Es una noche húmeda y fresca en la primavera defeña, que más bien me recuerda al otoño asunceno. Estoy haciendo una de las cosas que más disfruto desde que vivo en esta gran ciudad: Llegar a mi casa y escuchar buena música acompañada de una copa de Cabernet. Estoy sola, y me siento libre.

    En este momento pienso en una de las pruebas más grandes que tuve que superar desde que vivo acá: Aprender a disfrutar de mi vida SOLA. Porque así volví, sin familia y sin amigos. Tengo a gente muy querida en México, personas que fui conociendo en estos meses y que se están convirtiendo en un motor muy importante en este proceso. Pero muchos momentos, y sobretodo muchos Domingos, tuve que acostumbrarme a estar sola.

    Estar sola no es malo. Y aclaro esto porque la frase atemoriza un poco, inclusive hasta suena a victimización. En realidad, es lo mejor que me pudo haber pasado, y quiero animarlas a que puedan experimentar esta sensación de autosuficiencia, de plena libertad, de disfrute. Estar sola y estar en soledad son dos conceptos completamente diferentes. Disfrutar de tu intimidad, valorar los silencios, ejercitar la vista, atender los sonidos, ANIMARSE. Animarse a salir de tu zona de confort, enfrentar nuevos desafíos, y sobretodo: Conocer.

    Mi tiempo sola lo dedico a aprender. A conocer y a conocerme a mí misma. A animarme a encarar una nueva etapa con muchísima más actitud, y así, todo el techaga’u y toda esa saudade que quieren salir a flote, se erradican con el sólo hecho de salir y caminar por esta ciudad. De mirar a tu alrededor y suspirar al saber que estás haciendo lo que quisiste, donde quisiste. El sentido de independencia.

    Gustavo Cerati, un músico y gran compositor al que admiro mucho tiene una frase que hace un tiempo se convirtió en mi filosofía: “Sal del camino y toma la ruta”. Si estás con ganas de hacer un cambio, éste es el momento. La pasión es el combustible, y el poder vivir un cambio SOLA es un deleite. Nunca es tarde para salir del camino y tomar esa ruta… ¿Te animás?

    Compartir:

    Comentarios

    comentarios


    Más notas: