Crisis de angustia o ataques de pánico

  • Una persona puede llevar años deprimida sin saberlo porque los síntomas que siente no son correlativos con las etiquetas de la depresión.

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    La crisis de angustia se puede definir como un cambio repentino y, aparentemente, desconectado que lleva a la persona a una sensación de miedo intenso, que a la vez, se apodera de su psiquis y su cuerpo.

    Digo «aparentemente desconectado» porque muchas veces nos pasan cosas que no terminamos de elaborar y el día a día nos lleva a “superarlo” sin haberlo elaborado. Cuando llevamos mucho tiempo haciendo eso, puede que un día caiga la última gota que colmó el vaso y sin tener conexión con lo inmediato, sentimos angustia.

    Una persona puede llevar años deprimida sin saberlo porque los síntomas que siente no son correlativos con las etiquetas de la depresión, aún así, existe.

    ¿Cómo se manifiesta?

    De manera repentina se apodera del cuerpo una poderosa sensación de estar en peligro, de que la vida de uno peligra de forma definitiva.

    Son criterios de diagnóstico la aparición de al menos cuatro de los siguientes síntomas por al menos dos veces en los últimos dos meses:

    1.- Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.

    2.- Sudoración.

    3.- Temblores o sacudidas.

    4.- Sensación de ahogo o falta de aliento.

    5.- Sensación de atragantarse.

    6.- Opresión o malestar torácico.

    7.- Náuseas o molestias abdominales.

    8.- Inestabilidad, mareo o desmayo.

    9.- Sensación de que el mundo de alrededor ha cambiado o es irreal en algún sentido, o que la persona se encuentra como separada de sí misma.

    10.- Miedo a perder el control o volverse loco.

    11.- Miedo a morir.

    12.- Sensación de entumecimiento u hormigueo en diversas partes del cuerpo.

    13.- Escalofríos o sofocos.

    Lo que ocurre con este cuadro es que la angustia atrae a la angustia entrando así en un círculo vicioso que hace crecer el miedo.
    No tiene que ver con que exista o no un peligro real, para la persona que sufre su dolencia es real y debe ser atendida.

    ¿Qué hacer?

    Hay que pedir ayuda, existen en la actualidad nuevas generaciones de fármacos por esto es que el tratamiento debe de ser integral entre un psiquiatra y un psicólogo psicoterapeuta porque el autocontrol se recupera a medida que el paciente le pone palabras a su angustia, y esto puede tomar un tiempo.

    No postergues tu bienestar, ¡pedir ayuda es para valientes!

     

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