¡AR positivo!

  • Espero que deje una enseñanza en vos de que todo se puede superar.

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    Era una mañana tranquila de marzo del año 2005, luego del trabajo (en ese momento el Registro del Automotor) directo al gimnasio. Era una rutina de aparatos y mi clase favorita ¡spinning!. Tenía el cuerpo que siempre soñé a mis 22 años.

    Al salir del gym caminé unas 15 cuadras rumbo a casa. En ese trayecto empecé a sentir fuertes dolores en el brazo izquierdo. Llegue a casa y ya no podía moverme del dolor, hasta el punto de no poder desvestirme para entrar a ducharme.

    Mamá dijo: nos vamos al médico. Tras inspeccionarme el traumatólogo diagnostico una “tendinitis”, me recetó analgésicos y reposo. Después de unos días las molestias pasaron y volví al gimnasio. Pero en esa misma tarde el lado derecho del cuerpo se me había bloqueado, de vuelta y con urgencia al sanatorio. Todavía recuerdo sus palabras “quiero un análisis completo, señora: necesito que esté tranquila, podría ser lupus, cáncer de huesos o artritis reumatoide. A mamá se le cayeron las lágrimas y respondió: “¿en una persona tan joven?”. Si, dijo el Doctor. Fueron las 24 hs más largas de mi vida. El resultado fue una Artritis Reumatoidea (AR). Dentro del abanico de posibilidades era lo más leve.

    De ese día pasaron 5 años. Siempre creí que el reuma era una enfermedad que te diagnosticaban al ingresar a la tercera edad. Solo cuando fui parte de las estadísticas investigué y me involucré con cada uno de los casos.

    No escribo ni te cuento esto para generar lastima; no la necesito. Solo para que sepas que según la Sociedad Paraguaya de Reumatología, en nuestro país cerca de 300.000 personas padecen la enfermedad. Pero lo más grave no termina allí. Hay solo 20 médicos con esta especialidad. En un cálculo aproximado cada médico debería atender a 15.000 pacientes. Pero te quiero dar un dato más y no menos relevante, los niños también pueden padecen la enfermedad y actualmente son más de 2.000 y para ellos solo existen 2 especialistas pediátricos.

    Hoy, cuando me limito a realizar ciertas actividades y me preguntan ¿Por qué? Respondo que tengo artritis. Y me dicen: esa es una enfermedad de “abuelos”, (pensar que yo creía lo mismo).

    No hace falta ni mencionar si estoy medicada o no. Somos diferentes, nuestros cuerpos son diferentes y por ende reaccionan distinto, aunque nos una la misma enfermedad auto inmunitaria. No voy a aconsejar medicamentos, ni clínicas, ni terapias, ni médicos. En esta etapa ya pasé desde un homeópata hasta el mejor reumatólogo de este país. Sólo te quería contar mi experiencia a lo largo de estos 5 años.

    También te voy a decir lo que aprendí. Estoy convencida de que hay una salida siempre: sentir confianza y ante las desdichas hace bien, es necesario, estemos sanos o enfermos. Todos tenemos siempre algo que «sanar» y por lo cual luchar. Creo que cada uno tiene que encontrar lo que le hace bien y así mejorar su calidad de vida.

     

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