Veneno de abeja, un “must” de la cosmética

  • Los beneficios del veneno de abeja, un antiinflamatorio natural que, aplicado a la cosmética, crea un efecto “lifting” visible, se conocen desde hace más de 3.000 años, aunque no cesan de aparecer nuevas fórmulas para reivindicar que su potencial puede aprovecharse aún más en el campo de la estética.

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    La esteticista inglesa Deborah Mitchel es una “alquimista” incansables que experimenta con nuevas mezclas y protocolos teniendo como base el veneno de abeja, utilizado durante décadas en el tratamiento de hernias discales, dolores de espalda o artritis.

    Algunos lo llaman “bótox de la naturaleza”, aunque hay expertos que se muestran escépticos

    “No es que Deborah Mitchel haya inventado algo nuevo”, explica la esteticista Cristina Álvarez, quien ofrece tratamientos de veneno de abeja en sus clínicas de Madrid “a un público de lo más variopinto”.

    El veneno de abeja, llamado el "bótox de la naturaleza". EFE/ Karl-Josef Hildenbrand

    El veneno de abeja, llamado el «bótox de la naturaleza». EFE/ Karl-Josef Hildenbrand

    “Lo novedoso de sus productos es el protocolo de aplicación de las cremas”, pensado para conseguir la relajación de la paciente.

    La línea de Deborah Mitchel, Bee Venom, de Heaven, intenta probar la versatilidad de este elixir natural que han respaldado “celebrities” y cosmetólogos de todo el mundo, y que algunos han bautizado como “el bótox de la naturaleza”.

    Sin embargo, algunos especialistas, como el dermatólogo Ramón Grimalt, se muestran escépticos sobre las bondades del veneno de abeja sobre la piel. “En ningún caso el veneno de abeja aplicado externamente en forma de cosmético puede llegar a penetrar en el músculo y provocar una parálisis controlada o efecto bótox”, argumenta el experto en un artículo publicado en su web oficial.

    Kate Middleton, Victoria Beckham, Kylie Minogue o Claudia Schiffer usan el veneno de abeja en sus cosméticos

    Milagros Bravo, directora de laboratorios Heber Farma, sí cree en los efectos “a corto y medio plazo” de este activo. “Ejerce un poderoso efecto tensor que se evidencia de inmediato”, considera.

    Embajadoras famosas
    Kate Middleton, aconsejada por Camila Parker Bowles, utilizó la apiterapia para conseguir más luminosidad y tersura en el rostro el día de su boda, y desde entonces, la “temible” secreción de las abejas se instaló entre los productos cosméticos favoritos de famosas como Kylie Minogue, Victoria Beckham, Gwyneth Paltrow o Claudia Shiffer.

    El veneno de abeja, conocido como apitoxina, se adereza con otros ingredientes como la caléndula, la menta, la hierba buena, la mandarina, el sándalo o la lavanda. Luego, su aplicación en cabina, a través de cremas, aceites, limpiadores o exfoliantes, “consigue mitigar las arrugas de expresión y reparar la piel”, afirma Cristina Álvarez.

    Esta secreción animal -a la que se suman otros beneficiosos fluidos naturales como la baba de caracol, la placenta de tortuga o el veneno de serpiente- se consigue estimulando, mediante ultrasonidos, a las abejas, con el fin de que “piquen” en un panal y viertan en él su preciado veneno.

    Antes, la picadura de abeja se aplicaba directamente sobre la cara. EFE

    Antes, la picadura de abeja se aplicaba directamente sobre la cara. EFE

    Respeto a las abejas
    Las abejas están en peligro de extinción, “debemos cuidarlas más”, advierte Cristina Álvarez

    En este proceso, asegura Cristina Álvarez, “no muere ninguna abeja”, es más, todas las fases que tienen lugar en la elaboración del cosmético están sumamente estudiadas para que “ni los animales ni el medio ambiente” sufran ningún tipo de daño, matiza.

    Antes, se colocaba al animal directamente en el rostro y en las articulaciones, para que su picadura fuera eficaz e instantánea. Hoy en día, estas técnicas se encuentran obsoletas y su utilización se efectúa mediante cremas, sérum u otros productos cosméticos.

    Las abejas, con las que muchos niños simpatizaron con la serie animada “La abeja Maya”, son animales en peligro de extinción que sufren las consecuencias de la utilización de productos químicos en el campo y del ataque de bacterias y hongos. “Sus beneficios para nuestra salud son tantos que debemos cuidarlas más”, afirma Álvarez. ISABEL PELÁEZ EFE

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