Modo mamá, aprendiendo a lucir esa pancita

  • Durante los primeros meses me decía a mí misma, no debe ser tan complicado vestir al estar embarazada, pero, cuando la pancita empieza a crecer, nuestras ropas amigas de lucha van dejando de formar parte de nuestro repertorio a la hora de elegir lo que vamos a vestir.

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    Y da una mini desesperación la falta de opción y las ganas de usar nada que apriete, que nos acaba llevando a elegir ropas cómodas, pero nada elegantes, remera tipo camisón con pantalón de buzo.

    Lo que vengo comprobando es que el embarazo acentúa las partes del cuerpo que generalmente ya son más cargaditas, quienes tenemos las caderas anchas, nos vamos viendo todavía más grandes en esa zona del cuerpo, y en ese caso la remera tipo camisón no viene realzando la parte que si tenemos más finitas, hombros, brazos… y la calza lo que hace es resaltar nuestras piernas que probablemente estén más rellenaditas.

    Sin embargo quienes tengan brazo y busto con mayor volumen, se verían mucho mejor con ropas que realcen las caderas, y la cintura más marcadas, que tampoco es el caso del camisón.

    Siempre fui súper en contra de la legging, pero ahora, le doy crédito a su practicidad y versatilidad a esta prenda tan polémica. Es la solución para combinarlas con camisas largas abiertas, con una básica abajo, o con túnicas o kimonos más largos.

    Cuello libre también aporta un efecto adelgazador, porque alargan el tronco, dejando que se luzca la pancita.

    Otra prenda imprescindible del embarazo, es el vestidito, pero ojo que no es cualquier vestido, sino uno que tenga el escote profundo, tipo escote V, y un poco de manguita, sin marcar mucho la cintura, preferentemente de algodón o algún tejido natural, largo hasta cerca de la rodilla.

    Podríamos completar nuestro ropero de futuras mamis con dos tops de algodón largos, para usar con saquito finito de hilo, o un foulard, que lo podríamos usar suelto en forma vertical por el cuello, o como cinto.

    Y créanme, todas estas prendas podrían ser adquiridas en nuestro propio ropero o en tiendas que no necesariamente sean de maternidad.

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