Candy Cruch: una adicción

  • Siete estudiantes de la Facultad de Medicin de la Universidad Nacional de Asunción investigaron en el 2013 a sus propios compañeros adictos al juego.

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    María Noel Centurión,  Andrea Gamarra, Noelia Ruiz Díaz, Leticia Delgado, Gerson Nayar, Christian Mora y Karen Kunzle emprendieron la investigación porque les llamó la atención lo enganchados que estaban sus colegas al juego Candy Crush, según una publicación de Última Hora.

    «Nos pareció interesante ver cómo atentaba en la vida cotidiana de nuestros compañeros ese juego», reflexionan María Noel, Andrea y Noelia. Entonces, desarrollaron una encuesta para conocer cuáles eran sus hábitos, cuándo jugaban, cuánto tiempo le dedicaban al juego, qué sentían al jugar y cuándo no lo hacían.

    Candy Crush es un juego gratuito para teléfonos inteligentes y Facebook lanzado el 12 de abril de 2012. El juego es una variación de juegos de «conecta tres». Básicamente, consiste en intercambiar posiciones de caramelos para alinear en juegos de tres del mismo color. El juego más dulce de la actualidad es uno de los más requeridos.

    La gracia de Candy Crush, según las investigadoras, tiene que ver con su nivel de competencia, que produce dependencia por ser un generador de tareas incompletas. El «Candy Crush es un juego recreativo, y está direccionado a proporcionar a la persona un momento de esparcimiento, pero como todo puede ser abusado. Es en ese abuso, que nosotros vemos que se convierte en algo patológico», resalta María Noel.

    Los investigadores encuestaron a 91 estudiantes de 5º año de la carrera de Medicina y Cirugía. El 87% conocían el Candy Crush, y 57% lo jugaron. El momento del día predilecto por los participantes fue la noche en un 56%. El 42% afirmó que esperar 30 minutos para volver a jugar les resulta prolongado.

    Los encuestados han notado cambios en sus vidas que asocian al juego, algunos afirmaron que dichos cambios fueron desfavorables. El 31% afirmó sentir síntomas al dejar de jugar Candy Crush tales como rritación, y la combinación de desesperación con angustia e irritación.

    Los investigadores recomiendan cortar con el juego si siente que es imposible controlar. Si invierten más de cuatro horas a un juego, descuidan otras actividades importantes de vida, se pone nervioso, irritable o angustiado si no puede jugar, mentir sobre la cantidad de tiempo empleado para jugar, alterar el sueño, la alimentación son síntomas de obsesión por el juego.

    Proponen tener horarios para jugar con un límite de tiempo y que si sienten que el juego se escapa de sus manos recomiendan asistir a la cátedra de psiquiatría del Hospital de Clínicas en San Lorenzo para que tengan una orientación para controlar la adicción.

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