¿Hablar de sexo con el médico?

  • Las mujeres guardan para sí sus problemas de disfunción sexual.

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    Los hombres sí expusieron sus problemas sexuales y la ciencia de ocupó de buscarles alternativas como el viagra y fármacos parecidos. En algunas sociedades machistas persiste incluso la idea de que las mujeres siempre deben estar con ganas de sexo. La falta de apetito sexual femenino es un problema para el que la ciencia y la medicina tienen varias explicaciones, aunque a las mujeres nos cuesta aceptar la disfunción sexual.

    El instituto de Andrología y Medicina Sexual de España sostiene que a las mujeres les cuesta hablar de sus problemas sexuales con el médico.  “Parecería lógico que consultaran los problemas sexuales con su ginecólogo, pero esto no sucede. Quizás es por vergüenza o porque en realidad creen que el ginecólogo no les prestará la suficiente atención en este aspecto. En parte, esta manera de razonar tiene sus fundamentos. Hay bastantes ginecólogos que no tienen la suficiente formación en el campo de la sexualidad, de la misma manera como acontece con los urólogos. No obstante, un determinado número de estos especialistas se han interesado y especializado en este campo”, explica en su sitio online  iadroms.com.

    Según esta página, los pacientes deben  tener en cuenta que para tratar problemas de la esfera sexual, los médicos deben tener los conocimientos precisos y  una dedicación de tiempo muy superior al que se precisa para la mayoría de consultas relacionadas con otros temas de salud.

    Una de las posibles causas por la que existen menos abordaje médico de las disfunciones sexuales es que se han invertido numerosos esfuerzos científicos en tratar de llevar el fenómeno en el campo de la psicología.  Además, el hecho de que no existan tratamientos médicos específicos para la disfunción sexual femenina favorece un menor interés médico para abordar el tema.

    Medicina Sexual

    Iadroms expone que fue en los foros de especialistas de la función sexual masculina donde nació la necesidad de poder ofrecer una adecuada valoración de la mujer, dado que se observó que, a pesar de haber ofrecido soluciones válidas al varón, persistían problemas en la relación sexual de pareja. Se consiguió que los hombres mejoraran sus erecciones, pero sus parejas seguían teniendo problemas de falta de deseo, excitabilidad, orgasmo o dolor durante el acto sexual.

    “Para afrontar estos problemas de forma científica se optó por incorporar el estudio y tratamiento de la función sexual femenina a los foros andrológicos, contando por supuesto con ginecólogos y otros expertos en el tema. Así se fueron cambiando los nombres de “Andrología” o “Impotencia” de las sociedades médicas especializadas en la función sexual masculina por el de “Medicina Sexual” con el fin de poder incluir el estudio de la mujer”, sostine.

    Las disfunciones sexuales femeninas ya fueron abordadas en el “Journal of Sexual Medicine”, que es una de las publicaciones científicas especializadas más completas del ámbito académico.

     

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