Virina Araújo: la vida con 70 kilos menos

  • Ella es ejemplo para muchos de que si hay voluntad es posible superar la obesidad. Logró bajar 70 kilos en un transcurso de doce meses y se casa a finales de este año. Con 24 años, afirma que «el límite es el cielo» después de lograr su peso saludable al inscribirse en un programa de televisión.

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     Fátima Rodríguez/ farodriguez@sd.com.py

    Virina Monserrat Araújo Argüello tiene 24 años y un carácter fuerte. Su altura  de 1.75 cm  hace que cuando llega a un lugar no pase desapercibida. Llegó a tener casi 160 kilos hasta que decidió inscribirse al programa de televisión Cuestión de Peso Paraguay. Ingresó con 144 kilos y tras un año de régimen de alimentación balanceada, acompañamiento médico y psicológico, actualmente tiene 75 kilos, es decir, un peso saludable. Su  peso ideal es 68 kilos, pero ella es todo un ejemplo para quienes buscan combatir la obesidad.

    Solicitada por los programas de televisión, Virina sigue con «la dieta» porque su próxima lucha es conseguir un lugar como conductora de televisión. Virina es hija del extinto y mítico comunicador radial Sergio Araújo conocido como Karai Pyhare, comprometida con su novio, anuncia matrimonio para fin de año y agradece sus logros.  «Es un año exitoso, muy bendecido. Estoy logrando mis objetivos, estoy con buenos momentos. Todas las personas que tienen un sueño, tienen que luchar, guerrear y pelear. El cielo es el límite y para llegar al cielo, hay que pasar muchísimas cosas, pero yo soy el ejemplo de que sí, se puede», dice.

    -¿Cómo te inscribirte en Cuestión de Peso?

    -Yo llegué un 25 de mayo del 2013 a un casting en el Teatro Latino. Decidí irme al casting porque veía un programa de Estados Unidos que es parecido a Cuestión de Peso. La diferencia ahí, es que es una competencia más física y este es un plan de alimentación balanceada para el descenso de peso. Cuando llegó Cuestión de Peso Paraguay -yo no sabía que existía el de Argentina- dije ‘bueno, me voy a ir ¡qué pierdo’. Llegué a las 8:30 de la mañana y la fila ya estaba por tercera cuadra, formando una C con tanta gente; me dije ‘bueno, ya estoy acá, voy a esperar’. Esperé más de 12 horas, a las 10:20 de la noche subí al escenario. Fui el número 1520; siempre recuerdo ese número. Me preguntaron mi historia de vida, qué sé hacer, qué no sé hacer. De caradura, canté. Después de 15 días, me llamó Domingo Coronel a confirmar que yo era una de preseleccionadas. Habían 22 personas, 12 la primera camada y 8 suplentes y yo quedé entre las 12 personas.

    -¿Cómo fue este proceso de un año de dedicación al régimen?

    -Muy difícil; la palabra dificultad es al par de la palabra sacrificio. Van en conjunto, porque cada día es una prueba a una misma: pensar muchas veces qué es lo que realmente me conviene y qué es lo que quiero. ¿Qué nos conviene? ¿un plato de tallarín o un plato con grillé y ensaladas? Evidentemente nos conviene el grillé. Es una prueba tras otra, es pelear con uno mismo. Pensar en cada momento que esto va a servir y sostener. ¡Y que me sirvió! Porque ahora yo ya estoy con mi alta de peso saludable y estoy peleando por mi peso ideal. Todo lo que lloré, ahora junté todo en una sola alegría. Sí, se ve la victoria, se ve la ganancia y el triunfo ante todo.

    -¿Quién te insistía para bajar de peso?

    -Mi mamá era la que siempre me decía ‘¿cómo tenés carácter para tantas cosas pero no tenés fuerza de voluntad para bajar de peso?’. Prácticamente, en tres años había subido 50 kilos, si no es más. Yo vivía trabajando; trabajaba desde la 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde y a veces más; los fines de semanas también trabajaba, porque ganaba bien haciendo horas extras. Entonces, vivía trabajando y no tenía fuerza para ir al gimnasio, no comía bien, comía lo que estaba al alcance: es decir, comida rápida, hamburguesas, no tenía tiempo de ir a un lugar a comer comida sana.

    Y es que en el país tampoco hay lugares de comida sana, ahora parece que están emergiendo algunos lugares de comida vegetariana. Y si había, era desconocido para mí. Uno va por lo seguro: un lugar de comida rápida, pero no busca dónde hay un restaurante de comida sana o vegetariana.

    -Cuando uno engorda piensa que es muy difícil bajar. ¿Pensabas que en algún momento ibas a hacer la dieta, sostener y recuperar tu cuerpo, o sentirte bien con tu cuerpo?

    -¿Pensás que yo sabía lo gorda que estaba? ¿Si yo sabía que iba a bajar? No. Siempre mantuve una dieta, porque soy grande, soy el famoso “corpulenta”, “matunga”, como me decían en el colegio. Era de constitución mediana grande. Siempre estaba en dieta, trataba de comer sano, porque mi papá y mi mamá sufrían de diabetes. Entonces, siempre teníamos que estar cuidándonos con verduras, carnes, no excederse con las grasas. Pero el problema comenzó cuando me independicé; trabajaba y dejé de comer en casa. Nunca en mi vida mi mamá me dejó comer comida chatarra así como así, pero cuando uno sale y gana bien, invierte en comida, en comer rico. El ser humano trabaja prácticamente para comer bien, porque muy pocos son los que tienen el lujo de tener autos caros, uno trabaja para el día a día.

    Mi trabajo de entonces, me daba la oportunidad y la posibilidad de irme a restaurantes caros para experimentar. Lo que me gustaba, comía y comía. Un tiempo, hice dieta. Llegué a bajar 7 kilos. Casi pesaba 160 kilos, entré a Cuestión Peso con 144 y luego subí a 145, es decir, yo estaba gordísima. La palabra gorda es poco.

    -¿En qué trabajabas?

    -Trabajaba en SENAVE (Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas) comencé en el área de Recursos Humanos y luego fui al área financiera. Estaba estudiando Marketing Político y estaba comenzando el segundo año, pero dejé cuando me inicié en el programa. Sin embargo, por toda la experiencia, quiero seguir la carrera de periodismo y seguir los pasos de mi papá, para aprovechar los cinco años de beca que me dio el programa.

    Antes. Esta es una de las fotografías de Virina antes de perder los 70 kilos.

    Antes. Esta es una de las fotografías de Virina antes de perder los 70 kilos.

    -¿Cómo te ves en el futuro? ¿Es difícil mantenerse en el peso ideal?

    -Lo que yo estaba haciendo es una dieta de descenso, al salir de la dieta de descenso en las primeras una o dos semanas, subís de peso, pero después te estancás. Toda esta semana estuve alborotada y tengo que volver a recuperar mi peso. De acá a diciembre, tendré mi peso ideal de 68 kilos. Ahora me es muy difícil todavía, porque estoy en descenso aún. Tengo 75 kilos, pero tengo que tener 68. A mí me gusta la televisión, por eso tengo que seguir en descenso, porque hay que tener debajo del peso ideal, por el hecho de que la televisión aumentan los kilos, por estética, por exigencia televisiva.

    -¿Te planteás trabajar en televisión?

    -Sí, estoy con planes de quedarme en televisión. Me gustaría tener un programa de televisión propio en el formato de entretenimiento familiar.

    -¿Tuviste experiencias de mujeres que se acercaron a vos por tu historia?

    -Me escriben muchas mujeres, me hablan en la boutique, en el supermercado, en todos lados se me acercan muchas madres que me preguntan ‘¿cómo hiciste, cómo podés, cómo se hace para entrar a Cuestión de Peso?’. Yo digo: Cuestión de peso te da muchas herramientas y gracias a este programa se abrieron muchísimas herramientas más, como en el Hospital de Clínicas donde hay un nutricionista y un preparador físico. Es decir, cuando uno quiere, puede. Es mucha fuerza de voluntad. Le digo a las personas obesas que quieren bajar de peso, que no crean que porque acá está todo servido es fácil, que todo depende de la voluntad; porque vos podés tener al lado un vaso de agua, pero si vos no tenés la voluntad, no vas a poder.

    -Hablaste de trabajar, trabajar mucho tiempo, trabajar para comer ¿Creés que esto tiene que ver con la vida que la gente lleva en la ciudad?

    -A la gente a la que le absorbe mucho el trabajo, no tiene tiempo en pensar. Su vida es trabajar, comer y dormir; trabajar, comer y dormir. No hay tiempo para irse a un hospital, hacerse un chequeo médico. Hoy en día, hay que dejar un poco de lado a veces el trabajo y hacerse de tiempo para priorizar la salud: Si en el día de mañana, te enfermás, no vas a trabajar.

    -¿No tenés ningún problema de salud?

    -Llegué a Cuestión de Peso a tiempo, sin colesterol, trigliceridos ni ácido úrico. Llegué en forma. Lo que sí, sufrí un poco de anemia. Pero es normal por el cambio de dieta, pero ya se trató y estoy súper bien.

    -¿Cómo es la dieta en general?

    -Es una dieta bastante balanceada. Se toma todo tipo de alimentos que aportan proteínas, carbohidratos y todo lo que el cuerpo necesita. Se come más proteínas, es decir carnes, que son lo que más sacia. Los carbohidratos naturales que proveen las frutas y las verduras y una vez por semana, carbohidratos energéticos: harina, papa, arroz, pero de acuerdo a la proporción del cuerpo.

    -¿En qué cambió tu vida después de bajar de peso?

    -Antes iba a una boutique y sabía mi talla, ahora no. Ahora me pruebo todo, le hago bajar todo a la vendedora. Todo quiero comprar, antes compraba lo que había y me entraba. Ahora, si encuentro cinco manequíes con jeans diferentes, me pruebo los cinco. Famoso que te dicen “ahora que estás flaca, todo te queda bien”. Y va mucho por ahí. Sinceramente cuando estás flaca, todo te queda bien, todos los colores te favorecen.

    -¿Se puede decir que recuperaste tu autoestima?

    -Siempre tuve la autoestima alta. Yo siempre respeté lo que es mi cuerpo y cómo soy. Pero ahora, me volví más vanidosa, al saber que me veo más linda, que soy más linda, que cuando entro a un lugar y escucho que dicen ‘guau, qué lindo le queda tal cosa’ y dicen ‘porque es flaca y alta’. Siempre dicen eso.

    -¿Cómo es eso que siempre fuiste vanidosa?

    -Siempre me creí linda, siempre fui coqueta, siempre me traté de vestir bien, de peinarme. Nunca fui cachafás. Aún así, ahora cuando veo mi foto me digo ‘Dios mío, esto era yo antes’. Y sí, eso era yo antes. El maquillaje te tapa, te hace sentir más linda, pero te ciega en otras cosas. Eso me pasó a mí.

    -¿Te gustaría tener hijos?

    -Sí, me gustaría tener tres hijos, pero no ahora. Al menos me gustaría cumplir los 30, porque ahora yo recién estoy comenzando en centrarme en mí y en mi carrera, y me gustaría disfrutar. Me estoy estableciendo como persona y laboralmente.

    -Las mujeres con obesidad tienen problemas a la hora del embarazo y el parto

    -Así es. Los mismos ginecólogos recomiendan bajar de peso, porque la obesidad en la mujer dificulta no sólo el embarazo y el parto, también hay consecuencias: propensión a desarrollar quistes ováricos, anormaliza el periodo regular menstrual; la obesidad acarrea muchísimas enfermedades y a la mujer más. Más todavía a quien se plantea tener un hijo: la obesidad generalmente se asocia a la presión alta y todo eso complica el embarazo y el parto, las caminatas que deben hacerse para el parto es imposible cuando hay exceso de peso.

    -¿Te trajo satisfacciones tanta exposición? ¿Tienen un acompañamiento médico?

    -Hace un año tengo psicóloga. Y si bien soy ejemplo para muchos, yo también tomo ejemplo de las otras personas que han logrado su alta médica. Antes, cuando veía que los que ya tenían alta médica volvían a subir en poco tiempo, decía ‘pero cómo no se cuidan’. Ahora yo sé lo que es volver a la calle y no estar en régimen y volver a subir cinco kilos en poco tiempo, pero es normal. Ahora debo recuperar mi peso.

    virina (3)

     

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