¿Cómo surge el Festival Mundial del Arpa?

  • Este sábado actúan en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane, las famosas estadounidenses «gemelas del arpa», Camille y Kennerly a las 20:00 horas. Ana Scappini, trabaja en la producción del Festival Mundial del Arpa desde sus inicios y nos cuenta la historia de este evento que ya lleva ocho años de historia.

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    Ana Scappini es licenciada en contabilidad, pero hoy se define como «una simple agitadora cultural».  Trabaja desde hace varios años en la promoción de la cultura, pero no todo el mundo la conoce. Cuando una mujer es la que está detrás de todo lo que se ve en los escenarios, muchas veces por humildad o por una cuestión «cultural», carece de reconocimiento. Ella busca rescatar la experiencia de Ana, mediante una entrevista que recorre la historia del Festival Mundial del Arpa:

     

     -¿Cómo surge esto del Festival Mundial del Arpa?

    -Surge la idea de hacer esto del Festival Mundial del Arpa con Rito Pederesen, fue él  quien decía que quería que Asunción sea la capital mundial del arpa. Entonces, viajamos y empezamos a hacer las gestiones,  y nos dimos cuenta que para ser la capital mundial del arpa había que hacer muchas cosas. No podíamos ir a pedir a la Unesco que nos nombren capital del arpa si no hacíamos muchas cosas, más aún teniendo enfrente a un país como Irlanda que tiene como símbolo o como bandera y hasta como moneda  el arpa;  nosotros teníamos que justificar nuestro deseo de ser capital mundial del arte.  Entonces, empezamos a ver qué hacer y empezamos a hacer el festival.

    -¿Cuándo fue esto?

    En el 2006,  cuando Evanhy de Gallegos era ministra de turismo, fuimos Marlene, Rito y yo a decirle que nosotros queríamos que Asunción fuera el Capital Mundial del Arpa y que para eso teníamos que hacer cosas. Evanhy, muy entusiasta, nos apoyó e incluyó en su programa de gobierno municipal este proyecto. Entonces, la primera edición salió con el apoyo de la Municipalidad en el 2007 y del Despacho de la Primera Dama, que en ese entonces, era el de Nicanor Duarte Frutos, tuvo mucho despliegue, pero no tanto  público porque se cobraron las entradas.

    Cuando Evanhy incluyó esto en su programa de gobierno, ya nos trasladamos a nivel municipal. El festival entró dentro del programa de gobierno de Evanhy;  desde ese entonces, la Municipalidad de Asunción es la que presenta. Digamos que es el proyecto estrella de la municipalidad, porque ellos financian esto en un 80%, después está la financiación que hacemos nosotros los productores y las embajadas que se sumaron a esta idea de poder unir las culturas a través de la música y de este instrumento que es símbolo nacional paraguayo.

    -¿A cuántos arpistas reúne el festival?

    -El festival empezó este viernes y se extiende hasta el domingo.Vienen artistas de  Colombia, España,  Francia, Japón, de Estados Unidos, Venezuela y Argentina.

    festival

    -¿En qué radica la importancia de esta reunión de arpas?

    -Importante es esto de que se reúnan diferentes estilos musicales que se pueden ejecutar, ya sea arpa paraguaya, arpa céltica, arpa carocha, arpa clásica, arpa antigua, etc.

    -¿Qué tiene de especial el arpa paraguaya?

    -El arpa paraguaya tiene de especial la sonoridad. El brillo y los colores que puede brindar  este instrumento paraguayo con todas estas técnicas cuyo creador más importante es el maestro Nicolás Caballero que inventó los semitonos con una llave. Como el arpa no tiene las teclas negras del piano, el maestro Nicolás Caballero le pudo dar un semitono diferente. Y además la música, la melodía de nuestra música es muy especial y suena diferente.

    -¿Cómo es trabajar de manera independiente en el ámbito de la cultura en Paraguay?

    -…sacrificado, muy sacrificado. A veces muy  decepcionante, a veces muy alegre. Ves el público, lo que hacés…la puesta en valor del arpa paraguaya, un instrumento tan genuinamente paraguayo, que estaba tan relegado, y ver cómo está hoy, la verdad es muy satisfactorio

    …aunque no se ve y cuesta, porque tenés que estar pidiendo todo el tiempo, no hay el impuesto a la renta que permita que las empresas puedan aportar a la cultura como existe en cualquier otro país. Entonces, tenemos que ir a apelar a la buena voluntad hacia nuestro trabajo.

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     Más sobre Ana Scappini

    -¿Qué es lo que te mueve a hacer esto?

    -La sensibilidad, una pasión hacia las expresiones artísticas del Paraguay; la relación con los artistas me nutre muchísimo. Entonces, mi historia no comienza con la música, sino con las artes visuales. Allá por el 80, empecé a trabajar con Ysanne Gayet, con Susana Romero, con Olga Blinder, con Osvaldo Salerno en la creación del Museo del Barro cuando  Ysanne Gayet estaba en San  Lorenzo con su galería Sambuku.

    Yo soy licenciada en contabilidad, pero siempre estuve como dirigiendo y armando un poco la parte administrativa en los artistas que es una cosa que ellos necesitan muchísimo. Así empecé.

    -¿Dónde trabajaste?

    -Trabajé como administradora de la primera galería de arte en Paraguay que era «Artesanos» con Ticio Escobar. Allí trabajé desde el 83 hasta el 1991, donde hice mi propia experiencia de taller: Ana Scappini taller; quise dedicarme a fomentar la obra gráfica, trabajé mucho con obras gráficas, trabajé mucho con grabadores nacionales y extranjeros.

    -¿Cómo te fue con los gráficos?

    -Es un área difícil, siempre me gustan las áreas más difíciles, porque digamos que en ese entonces no se valoraba la fotografía y el grabado y la obra sobre papel. Entonces, trabajé desde el  91 hasta el 95, tiempo en que  tuve mi propia galería. Luego me volví a unir con Ticio Escobar desde el 95 al 2011,  cuando él decide cerrar la parte de galería y yo también. En todo ese tiempo,  viajé e hice muchas promociones del arte paraguayo, específicamente en España. Fui muchísimas veces a exposiciones y a ferias internacionales. Estuve en Estampa, que era una feria internacional  de artes gráficas.  En el 96 participamos en «Arco», hice muchas exposiciones…

    Justo hace unos días vi algunos catálogos que habíamos heho con la embajada de Brasil, tratando de recuperar la historia del dibujo en Paraguay.

    -¿Qué pasó con la galería?

    -La cerré por problemas personales, porque la galería es algo que uno tiene que atender muy especialmente, de manera personal. Fui a trabajar en la Cooperativa Universitaria como jefa del área cultural, y allí… por esas cosas…se me cruzó Berta Rojas con su proyecto. Un año después la conocí a Marlene Sosa Lugo y ahí hicimos juntas un proyecto que se llamó Guitarra Adentro, una idea de Marlene,  de unir a Berta Rojas y Juan Cancio Barreto. La cooperativa tomó ese producto y lo impulsó. Luego Berta me pidió trabajar con ella en la parte administrativa y dejé  la cooperativa porque ya no podía ser arte y parte. Me quedé trabajando con Berta hasta el 2007, Cielo Abierto, fue el último trabajo que hicimos juntas.

    -¿Tu familia te apoya?

    -Mi familia es muy cortita. Tengo un hijo que vive en España, un hermano que vive en New York , un sobrino que vive en Buenos Aires, y están por todas partes. Yo estoy sola, le tengo a mi hermana y una sobrina en Paraguay…a veces uno decae. Es muy sacrificado, por eso quizá es que Marlene Sosa Lugo ya no está en esto. No se puede vivir esperando que la gente valore. Después,  hay muchas historias, cuando del sacrificio uno surge y después surgen otros padres de la criatura…  Son motivos de decepción…no tenemos la misma importancia que otros porque no somos músicos. Somos apenas agitadores culturales.

    -¿Se puede cambiar la mirada la realidad a partir del arte?

    -Sí, creo que sí. Hay mucha gente que lo hace. Eso sí,  creo que necesitamos innovar más. Creo que el movimiento cultural de los artistas es emergente tanto de la música como de la fotografía.

    -¿Arte por el arte o arte transformador?

    -El arte tiene que transformar, transformar a la gente y transformarse también. De hecho,  es importante ese  debate, creo que si bien tenemos que mantener nuestra identidad a través de la música y el ritmo,  tenemos que ir innovando también para atraer a los jóvenes hacia la música nacional. Eso es lo que tenemos que cambiar, tenemos que dejar de repetir…tenemos que generar nuevas cosas. Hay mucho talento, pero estamos muy acostumbrados a la repetición de lo mismo. Entonces, cuando uno innova, ya no hay público, y el artista sin público, tampoco es artista. Entonces, debemos ir mezclando…es un trabajo un poco lento.

    Ana Scappini, productora cultural. Foto: Fá Rodríguez

    Ana Scappini, productora cultural. Foto: Fá Rodríguez

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