Beneficios de masticar con calma

  • No solo es un movimiento triturador de comida sino que ayuda a la digestión y ayuda a bajar de peso.

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    Vivimos a un ritmo muy acelerado que hasta lo proyectamos en nuestra vida cotidiana, conducimos a gran velocidad, nerviosas, caminamos rápido, compartimos menos y hasta comemos de una manera que ni siquiera podemos degustar los alimentos.

    Foto: Pinterest

    En esta nota queremos ayudarte a que reconozcas los beneficios que te aportan el masticar de manera tranquila y sin apuros.

     Ayuda a comer menos

    La masticación desencadena la producción colecistoquinina, la insulina y la leptina, hormonas implicadas en la sensación de saciedad, que advierten al cerebro que la cantidad de alimento ingerido es suficiente y que hay que dejar de comer. Por lo tanto, cuanto más masticamos los alimentos, antes llega la sensación de saciedad y menos cantidad comemos.

     Mejora tu digestión

    De hecho, la propia masticación es la primera fase para digerir los alimentos. A la vez que los desmenuzamos, los mezclamos con la saliva que es un cóctel de agua, electrolitos, sales minerales y enzimas digestivas. Un alimento bien triturado evita digestiones pesadas, hinchazón, gases y dolores estomacales. Además, previene el estreñimiento.

     Evita el ardor de estómago

    Una comida insuficientemente masticada desencadena una superproducción de ácidos gástricos. El resultado puede ser un reflujo gastroesofágico, acidez y, a largo plazo, riesgo de úlcera.

    Optimiza la asimilación de los nutrientes

    Para que el organismo pueda aprovechar todas las vitaminas, minerales y propiedades de los alimentos que consumimos es imprescindible la intervención de las enzimas digestivas. Hay más de 20 tipos diferentes y la mayor parte se encuentran en la saliva. Cuanto más mastiquemos más saliva generamos y, por lo tanto, más enzimas.

    Atendé estos tips

    • Mastica cada bocado entre 15 y 20 veces. O lo que es lo mismo, no tragues hasta que el alimento esté prácticamente líquido.
    • Elegí alimentos sólidos que requieran “esfuerzo”: mejor una manzana que una compota; mejor unos espárragos que una crema de verduras.
    • Hacé la prueba con el reloj en la mano: en comer un bocado, masticando bien, sólo usarás unos 20 minutos, más o menos lo mismo que un plato de carne con verduras; una ensalada bien masticada te durará, al menos, 10 minutos.
    • Después de cada bocado, deja los cubiertos sobre el plato y no los tomes de nuevo hasta que hayas tragado.
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