Pañuelo de seda «reinventado» busca nuevas fronteras

  • El pañuelo como prenda de vestir ha sido usado por hombres y mujeres desde tiempos inmemoriales, tanto con fines prácticos como decorativos, y una reinvención brasileña de ese accesorio cruza ahora las frontera para llegar a países como Holanda, Japón, Francia y a partir de diciembre a Colombia.

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    Los romanos usaban grandes piezas de seda para cubrir su cabeza y cuello y en el siglo XVIII la prenda formaba parte del lenguaje del cortejo amoroso. Si un pañuelo era atado a la muñeca, significaba que la dama estaba comprometida, y si la fémina rozaba su oreja izquierda con el,la señal ofrecía luz verde a su pretendiente.

    Una de las auténticas precursoras del pañuelo moderno fue la casa Hermes, que en 1937 lanzo el denominado ‘Carré Hermes’ (Cuadrado Hermes) y presento su pieza de seda de 90 por 90 centímetros, con tejido doble, en originales y exclusivos estampados, convirtiendo el pañuelo en emblema de la marca desde entonces.

    Tendencia en los últimos anos, el pañuelo y el foulard forman parte de las colecciones de casas de moda, marcas de lujo y cadenas de ropa mas popular, lo que llevo a pensar a los hermanos Rosset de la marca brasileña ScarfMe, en la modernización de esta prenda y su «reinvención» dirigida a una mujer mas actual.

    La historia de ScarfMe viene de la mano del patriarca de la familia, que durante sus viajes por Europa identificó un vacío en la fabricación y presentación del tradicional pañuelo de seda, al estilo de la casa francesa.

    En sus andanzas llegó a la conclusión de que el pañuelo o chal de seda debería ser más accesible y estar dirigido a una mujer joven y dinámica, al tiempo que tendría que ser presentado de una manera contemporánea y en emplazamientos apropiados en donde la cliente pudiera interactuar con las piezas, tocarlas y probarlas.

    La marca decidió entonces presentarse con una novedosa idealización y reinvención del tradicional pañuelo de lujo, ofreciendo exclusivos diseños en las mejores sedas y muselinas (solo se fabrican diez unidades de cada diseño) a precios accesibles y dirigidos a una mujer atrevida y actual.

    Los hermanos Rodrigo y Daniel Rosset, que decidieron hace dos años poner en marcha la idea, son licenciados en Marketing y pertenecen a una generación sumergida ya en la dinámica y rapidez de las redes sociales, características estas, que forman parte de la filosofía de la marca.

    «ScarfMe quiere identificarse con la mujer de hoy, la de Instagram o Facebook, por ello creamos aproximadamente 300 estampas al año, algo, que solamente es posible gracias a la tecnología de la estampación digital», comentó a Efe Rodrigo Rosset.

    La importante rotación de productos les permite también mantener el carácter exclusivo de sus diseños, que por otro lado tienen muchas veces la marca de artistas plásticos y creadores de distintos países.

    La marca propone también experiencia diferenciada e interactiva, en centros comerciales, a través de ‘mini-boutiques’ en pasillos con exclusivos diseños de expositores y de cajones sin vidrio, en los que se presentan sus pañuelos y chales extendidos, con derecho a toque y prueba, algo impensable en los locales tradicionales. EFE

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