Milán cierra la semana de moda

  • La apuesta fue por vestidos vaporosos de tonos pastel.

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    Misterio y sutileza se combinan en la nueva colección del diseñador italiano, Giorgio Armani, en la que triunfan los vestidos vaporosos de tonos pastel que presentó sus propuestas para la próxima temporada primavera-verano en la Semana de la Moda Femenina de Milán.

    Tejidos ligeros y estampados marcaron el eje de esta nueva colección del italiano Giorgio Armani.

    Colores pasteles como el azul, el morado y el coral imprimieron un aire de superposiciones con diferentes largos y partes del vestido al hombro, a modo de capa, que reafirmaban la levedad que Armani quiso darle a su nueva colección.

    «Mis colaboradores me insistieron en que usara tejidos rígidos que definieran las formas, y yo he hecho todo lo contrario», afirmó el diseñador.

    Las modelos tocadas con grandes pamelas cuadradas que tapaban sus rostros exhibieron unas tonalidades exquisitas en sus túnicas, muy lejos de los colores rotundos, azules desvaídos, fucsias claros, morados que no llegan a serlo y blancos rotos de una elegancia sublime.

    El diseñador italiano con esta colección ha querido recuperar la importancia de los complementos.

    Durante el desfile se sucedieron altas y lujosas botas de tacón casi transparentes, ataviadas con piedras de colores similares a los de vestidos.

    Abundó también la presencia de las pequeñas bolsas de mano que en algunos casos se teñían con el mismo estampado que el del vestido.

    Los trajes pantalón también protagonizaron la colección para la próxima temporada primavera-verano.

    Chaquetas de corte largo de estilo «sport» que se alargaban hasta tapar casi a un mínimo «short».

    Las propuestas del diseñador Gianfranco Ferré se presentaron también durante el último día de la Semana de la Moda Femenina de Milán.

    Para su nueva colección, Ferre apostó por los vestidos monocromáticos y asimétricos. Los colores absolutos como el blanco y el negro trazaban las líneas arquitectónicas comunes en el estilo del diseñador.

    Estos vestidos lisos se acompañaban con una especie de brazaletes que ofrecían a las modelos un fuerte carácter.

    Por otro lado, abrigos cortos con faldas rectas, algunas incluso con aberturas, dan forma a la colección de Frankie Morello, en la que los colores vivos, rayando en lo ácido, como el naranja y el azul turquesa contrastan con la pureza y la neutralidad del blanco. EFE

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