Mélanie Thierry, una musa atípica

  • Su altura inferior a un metro sesenta no le ha impedido ser modelo, ni su cabellera rubia ha sido obstáculo para interpretar a la belleza racial de la Esmeralda del jorobado Quasimodo: Mélanie Thierry, la nueva musa de Fernando León de Aranoa en “Un día perfecto”, viene pisando fuerte.

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    Francesa, de larga melena rubia y labios prominentes: la tentación de comparar a Mélanie Thierry con Brigitte Bardot es inevitable; aunque sus 158 centímetros de altura queden lejos de los 170 de la protagonista de “Y Dios creó a la mujer”, y la joven actriz prefiera citar a Juliette Binoche o Ingrid Bergman como referentes.

    Thierry, provocadora como Bardot, juega a la vez con la naturalidad y la inocencia que le atribuyen sus dulces rasgos, una aura cándida que la hizo perfecta a ojos de Fernando León de Aranoa para interpretar a Sophie, una cooperante inocente e idealista en la décima película del director madrileño.

    Mujer de contrastes

    Su lado seductor, por lo contrario, le valió un papel en “Le Quasimodo d’el Paris”, interpretando a una rubia y nívea Esmeralda del siglo XXI, que le proporcionó en 1999 la fama entre el público francés y le abrió las puertas para rodar en Hollywood, aunque Thierry dice preferir el cine europeo.

    Imagen del perfume Belle de Opium, de Yves Saint Laurent, habitual de las editoriales de moda, de las alfombras rojas, y englobada en ocasiones bajo la difusa etiqueta de “it girl”, la francesa ha estado bajo los focos desde los 13 años.

    La actriz de “La Princesa de Montpensier” reconoce no amoldarse a la perfección a los estándares de la moda, pero su candor infantil la llevó a posar en revistas como Elle o Vogue hasta que, recién cumplida la mayoría de edad, la película “La Légende du pianiste sur l’océan” cambió sus prioridades.

    Sobriedad sobre tacones

    “Soy menos compleja que antes. No consigo ser una actriz que no come. Mi instinto es poner mantequilla salada en el queso camembert” contaba en una entrevista con Elle Francia, donde decía estar ahora más “regordeta”, a la vez que “más femenina”, y aceptar finalmente su cuerpo.

    Thierry, que a sus 34 años tiene dos hijos con el cantante francés Raphaël Haroche, opta en su día a día por hacer gala de la naturalidad francesa, aunque a veces rota por unos labios color rojo intenso.

    “Todas mis camisas blancas o azules y todos mis jerséis son de Zara”, confesaba en la red, donde también contaba que adora los tacones y que, pese a la intención de calzar con ellos su pies cada mañana, se le hace “muy duro” y acaba relegándolos a las salidas nocturnas.

    Antihéroes de guerra

    Con tacones o sin ellos, la actriz pisó España para rodar “Un día perfecto” en diferentes localizaciones de Granada, Málaga y Cuenca, un filme que recrea la situación en Bosnia tras la firma de los tratados de paz, donde el personaje de Thierry, Sophie, intenta arreglar las situaciones que se presentan, en ocasiones de una manera algo antiheroica.

    La francesa comparte reparto con los oscarizados Benicio del Toro y Tim Robbins, que se ponen en la piel de los cooperantes Mambrú y B, respectivamente.

    En la película, basada en la novela de Paula Farias “Dejarse llover”, el humor se presenta como la mejor arma frente al absurdo de la guerra, a ritmo de punk rock y en una atmósfera donde la realidad y el absurdo se dan la mano, y los aspirantes a héroes se quedan para limpiar letrinas.EFE

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