Marc Jacobs: El desfile final de Nueva York

  • El diseñador Marc Jacbos lanzó a la última pasarela de Nueva York un auténtico cóctel de influencias que, solo en sus manos magistrales, consiguieron hacer de su incoherencia un éxito rotundo y un ejercicio de polivalencia.

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    Como una especie de «delirium tremens» de la moda y con la inspiración de los shows del teatro Ziegfield de los años 20, Jacobs mezclo el art decó con el «trash», la iconografía estadounidense con las diosas clásicas e incluso invitó como modelo a la voluminosa cantante de Gossip, Beth Ditto.

    Con un perro ladrando como sustituto del legendario león de la Metro Godlwyn Mayer, Jacobs hizo este show irreverente e iconoclasta pero con un talento impepinable y sin recurrir a la provocación fácil: el que le lleva a transitar por el clasicismo y por la vanguardia sin que le tiemble el pulso y creando admiración por igual.

    Los dorados de una época teatral de gran esplendor y precisión, divas con sabor a años veinte por un lado. Vestidos heredados del «grand guignol» y maquillaje superlativo por otro. Jacobs, que ha absorbido dentro de su marca de lujo su línea más formal, Marc by Marc Jacobs, hizo un desfile bicéfalo que creo una estupenda sinergia.

    También en su música, que mezclaba una gran banda de jazz con guitarras eléctricas, se sumó al desfile esquizofrénico, con acomodadores y telones de terciopelo, con gran pantalla y alfombra roja.

    No dejaron de asistir a este «estreno», los flecos, las banderas estadounidenses y el deshilachado, que arrancaron de manera algo engañosa este desfile que luego supo dar mucho más de sí. Pero brilló el ejercicio de flexibilidad creativa de Jacobs, así como su puesta en escena, que hizo empezar todo en un photocall y quedó perfecta.

    Los guiños a la cultura audiovisual, más allá del escenario, estuvieron en los estampados, que eran impresiones de espectadores con gafas 3D o mujeres de los años cincuenta en pleno grito ante una película de terror. Como si espectadores, cinéfilos y grandes estrellas compartieran la pasarela. Lo popular y lo suntuoso, lo cotidiano y lo sexy.

    Así quedó cerrada y bien cerrada la Semana de la Moda de Nueva York, ocho días en los que se ha visto a nombres como Carolina Herrera, Givenchy o Narciso Rodríguez y que cierra sus puertas hasta la próxima edición, en febrero, con las colecciones de otoño/invierno 2016. EFE

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