Transformaciones verdaderas

  • Nuestra felicidad solo puede ser construida con nuestros propios ladrillos, inclusive nuestras propias caídas y por supuesto nuestra decoración interior.

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    Van pasando los primeros días del 2014 y con ellos los mil y un sueños propuestos con la emoción del brindis. Es así como comienzan a ver la luz las transformaciones que realmente busca nuestro corazón. Muchas veces en este punto, las personas se desaniman porque quieren resultados visibles, y optan por mantenerse dentro del mismo corral. Lo que no vislumbran es que este proceso impregnado de sabiduría solo funciona – como todo lo bueno  – a fuego lento, y más que fórmulas mágicas, necesita de nuestro esfuerzo y valentía.

    Es cierto que nos bombardean a diario con la receta de lo fácil y rápido. Adelgazamiento fácil, comida rápida, amor exprés, entre otras tantas cosas que nos ofrece el mundo con una mirada más que atractiva. Pero aunque todas estas recetas nos pueden hacer experimentar una satisfacción pasajera, lo cierto es que los verdaderos cambios implican una entrega total por parte nuestra.

    Más allá de que todos buscamos conquistar innumerables metas tanto profesionales y personales, lo cierto es que todos apuntamos a un solo objetivo: ser felices.  Entonces ¿cómo podríamos construir nuestra felicidad con recetas impuestas? Quizás podría ser la felicidad creada por otros, pero no la nuestra. Nuestra felicidad solo puede ser construida con nuestros propios ladrillos, inclusive nuestras propias caídas y por supuesto nuestra decoración interior.

    Este año tuve la oportunidad de buscar mis propias metas reflexionando fuera de mi territorio acostumbrado. Y aunque sé que no todos tienen la oportunidad de vivir realmente un tiempo lejos del ruido, les animo a que inclusive en su propio terreno busquen encontrarse en aquellos sueños enterrados que en muchos casos no nos animamos a realizar por miedo a no ser lo suficientemente buenos.

    Porque finalmente solo nosotros podremos saber lo que es realmente bueno para nuestra vida. Ni siquiera el ser querido más cercano lo puede adivinar  y menos aún las publicidades que nos ofertan la alegría al por mayor. Nuestras raíces están totalmente relacionadas a esta búsqueda, pues los recuerdos más inolvidables siempre tienen que ver con nuestra esencia, con aquello que somos en realidad, sin máscaras.

    Solo de nosotros depende convertir a la oruga en la mariposa, y así volar como realmente lo merecemos. Porque tras el esfuerzo llegará la hora de deleitarse con el vuelo, y así seguir construyendo nuestra propia historia, con los cambios necesarios en cada etapa de la vida.

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