Si ordenamos nuestro lenguaje, ordenamos nuestro pensamiento

  • Hay dos palabras que han salido de los manuales de psiquiatría y han tomado vida propia en la gente a saber “depresión” y “bipolar”, y con el uso constante que se le da ambas han cambiado, hoy tienen ya una significación en la salud y la otra en la calle.

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    Y como las palabras que decimos vienen de las palabras que pensamos, es bueno ordenar el lenguaje para conquistar un pensamiento más claro motivo por el cuál hoy les voy a hablar de los orígenes de estas dos palabras.

    Bipolar: es un tipo de depresión, llamada también “cuadro maníaco depresivo” y se caracteriza por largos períodos de depresión (largos períodos, no menos de 6 meses de depresión mayor clásica) combinado con un breve periodo de manía (humor muy alterado, energía desbordante, ganas de recuperar el tiempo perdido en el momento de la depresión, dificultad para calmarse y pasar a estados de relajación) de no menos de dos meses de duración.

    ¿Y dónde queda la acepción coloquial que nos habla de los cambios de humor vertiginosos y constantes en una persona? A eso se le llama “ciclotimia”, el riguroso caso de solicitar un nombre, pero yo me inclino más por decirles que las personas que se muestran inestables gastan mucho tiempo y fuerza en esos cambios, y que lo sostiene porque en verdad esta perdida, todos merecemos el tiempo de confusión para poder madurar, la confusión es muy sana si viene a enseñar algo y si es por un tiempo limitado, si no, seguramente el “ciclotímico/bipolar” sufre mucho con tanta inestabilidad y sin ningún norte.

    Depresión: es un cuadro que dura al menos dos meses, dónde la persona siente una profunda sensación negativa sobre sí mismo, sobre su entorno y  futuro. Suelo decir a manera de graficar que el depresivo tiene una insuficiencia en la voluntad.

    Solemos usar la palabra para referir un estado de ánimo; “bajón”, pero nunca como el cuadro que vive una persona con la voluntad alterada.

    Existen casos donde este estado  dura más de dos meses (de forma consecutiva, sin ningún intervalo de otro sentir) y podría remitirse a otro cuadro de salud ya sea físico o psíquico.

    Llamando a las cosas por su nombre nos ordenamos y una vez ordenados podemos ponernos en campaña para empezar a aprender a lidiar con nuestras dolencias.

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