La odisea de vestir a un hijo adolescente

  • Si tenés hijos adolescentes seguramente te vas a sentir identificada con lo que vas a leer. ¡Espero que te ayude!

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    “Cada vez que vamos a ir reuniones familiares, mi hijo de quince años insiste en vestirse con la misma ropa que usa todos los días (jeans rotos y una remera gastada). Traté de que se vista de manera más presentable, pero él me dice que ese es su estilo y que lo deje en paz”.

    En los adolescentes el estilo de vestir es una manera habitual de reafirmar su independencia. Es contraproducente hacer mucho lio al respecto, sobre todo antes de una reunión familiar. No se olviden que los chicos a esta edad están  especialmente propensos a estar de mal humor. (Generalmente los adolescentes se resisten a las actividades familiares
    ya que prefieren estar con sus amigos.)

    Charlá con él sobre su manera de vestir en un momento más tranquilo. Decile que valorás que vaya a las reuniones familiares. Escuchá sus ideas y negocien juntos hasta encontrar un look que les guste a los dos. Tal vez, los jeans están bien, pero no los que estén rotos. Llevalo de compras así que pueden elegir una camisa juntos. Puede que sea más proclive a vestirse apropiadamente para ocasiones familiares una vez que se dé cuenta que respetas su independencia y estás dispuesta a encontrar soluciones con él.

    Acordar a estar en desacuerdo con tu hijo adolescente 

    El ejemplo es la mejor manera de ayudar a los adolescentes a aprender a estar en desacuerdo respetuosamente. Tratar consistentemente a tu adolescente con respeto puede que no te recompense inmediatamente pero establecerá un modelo de interacción con vos y los demás. Podés ayudar a tu hijo a aprender a estar en desacuerdo con alguien de manera agradable con las siguientes habilidades.

    Autocontrol. La discusión no puede ser productiva si uno o más de los participantes está fuera de control. Cuando tu hijo adolescente este enojado o no quiera hablar pospone la charla. Explicale que van a charlar más tarde, cuando los dos estén con mejor humor para escucharse. Disculpate si fuiste vos la que perdió el control.

    Capacidad de escuchar. Aprender a escuchar con atención es la clave para el arte de no estar de acuerdo. Un buen oyente no interrumpe y reconoce las expresiones verbales y no verbales. Es más probable tu hijo te escuche si nota que vos realmente lo escuchas a él.

    Organización y enfoque. Un argumento respetuoso y eficaz requiere una organización mental, una habilidad que se va perfeccionado a través de años de práctica. Mantené el foco de la conversación. No te dejes llevar por cuestiones sin importancia o permitas que pequeños desacuerdos acaparen la conversación. Si tu hijo no completo una tarea, no acumules críticas y lo retes también porque deja todo tirado, o no te habla mal.

    Respeto. Nadie gana un argumento con insultos o humillando a otros por sus ideas y opiniones. Podes y debes cuestionar las opiniones erróneas, pero hacelo con buen trato y respeto. Manténete alejada de cualquier cosa que pueda ser hiriente, los adolescentes tienden a ser extremadamente sensibles. No te refieras a los demás con términos negativos o degradantes, ya que también da licencia para insultar y mantener un lenguaje hiriente

    Dar información precisa. Si tu hija está discutiendo apasionadamente sobre las restricciones de conducción para los adolescentes, podes estar de acuerdo con su premisa básica pero a la vez proporcionarle información acerca de la cantidad de accidentes que hay de adolescentes que manejan. Dale hechos como información.

    Saber cuándo terminar la charla. Estos son algunos signos de que la discusión esta durando demasiado tiempo:
    • Los participantes comienzan a repetir su speech.

    • Empiezan a discutir sobre otras cosas.

    • Los ánimos se caldean

    • Se genera un ambiente aburrido

    Cuando sucede alguna de estas cosas, es el momento de parar la discusión, incluso si no ha han llegado a ningún acuerdo. Pedir una tregua dará tiempo a todos para calmarse y pensar. Enseñá a tu hijo a tomarse un respiro cuando las cosas no van a ninguna parte, es preferible dejar la charla para más tarde.

    El último consejo que les doy es que se tomen todo con mucha calma y cuando estén a punto de explotar de los nervios piensen que estos son momentos únicos y que cuando sean más grandes ya no querrán ir con nosotras a comprar la ropa, nos reemplazaran por amigas o novias y vamos a añorar estos momentos.

    Enjoy

    Adaptado del libro de Emily post’s etiquette

    Myriam Raphael Chase
    Asesora de Imagen

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