La independencia, la soledad y la gran ciudad: El ser libre y ser auténtica.

  • Este espacio es para hablar sobre mujeres que decidieron correr riesgos.

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    “¿Por qué México?”

    “¿Por  qué sola?”

    “¿Estás segura de lo que vas a hacer?”

    Desde hace un par de meses éstas fueron las preguntas que a diario recibía. Hoy ya no las recibo más, porque estoy en la Ciudad de México. Volví después de seis meses de pensar si lo hacía o no.

    Poco después de una ruptura amorosa estuve un breve periodo en Asunción, y sólo pensaba si empezar o no de vuelta en esta gran ciudad. No lo voy a negar, la influencia de mi entorno casi me jugó en contra, pero acá estoy. Renuncié nuevamente en menos de dos años a la estabilidad, a la zona de confort, a esa calma y seguridad que te da tu país, a la cómoda rutina diaria asuncena; y lo hice porque quiero seguir corriendo riesgos.

    A partir de hoy vamos a compartir esos momentos rutinarios tan simples, pero a la vez tan especiales que nos hacen sentir mujeres.

    Este espacio que desde hoy es de ustedes, es para hablar sobre mujeres que decidieron correr riesgos: Mujeres independientes, las que decidieron dejar de agradar para empezar a agradarse, de las que no van a dejar de ser ELLAS por nada en el mundo.

    Es por eso que en esta oportunidad les dejo este monólogo de La Agrado (interpretada por la actriz Antonia San Juan) de la película “Todo sobre mi madre” de Pedro Almodóvar, si no lo vieron dense un momento para hacerlo. Es hora de pensar en como realmente queremos ser.

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