Disfunciones Sexuales: el gran tabú

  • Dentro de los tópicos que involucran la sexualidad humana, se podría decir que uno de los más temidos para hablar son las disfunciones sexuales.

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    Por Antonella Roveglia

    Psicóloga Clínica y Educadora Sexual.

     

    No podemos solo clasificar entre dificultades femeninas o masculinas, las disfunciones se trabajan en pareja, porque normalmente afectan a ambos y es significativo lo que el otro pueda aportar al trabajo terapéutico. Estas patologías conllevan conflictos en otros planos, como los vínculos y la autoestima.

    Foto: racontenidos.com

    Las disfunciones son problemas en el funcionamiento erótico de la persona y en el ciclo de la respuesta sexual. Afecta cualquiera de sus tres etapas, el deseo, la excitación y en el orgasmo o clímax. En cada uno de ellas podemos encontrar distintas complicaciones.

    En la etapa de deseo, tanto en el hombre como la mujer se podría dar la falta de deseo sexual, sucede de manera constante o de alta frecuencia y a esto lo denominamos, el Síndrome de Deseo Sexual Hipoactivo. El “antojo sexual” prácticamente no se presenta. En casos como este existen una variedad de estrategias que son eficientes para aumentar el interés sexual como el uso de fantasías, la ayuda con materiales con contenido sexual o la estimulación sexual. En contra parte, nos encontramos con el Deseo Sexual Hiperactivo, en donde el deseo sexual se presenta prácticamente todo el tiempo, todo el día y en cualquier momento, no importa lo que esté haciendo la persona, muchas veces impidiendo su actuar en otras áreas de su vida, como el trabajo o los estudios.

    En la fase de excitación, es importante hablar de la Disfunción Eréctil Masculina, una dificultad que se da en el hombre en donde la erección se ve afectada ya sea obteniendo o manteniéndola. Algunos varones presentan problemas para lograr la erección, otros sí la logran, más es incompleta y la pierden antes de eyacular. Todas estas problemáticas son otorgadas al plano de la excitación masculina. En estos casos siempre es importante que se
    evalúen todos los factores, tanto orgánicos, físicos como psicológicos que pueden estar causando estos inconvenientes. Desde el aspecto emocional los terapeutas trabajamos todo lo que implica para el hombre una falla en la erección, pero también la afección para la pareja. Es importante aclarar que cuestiones como ésta pueden presentarse inclusive si la persona no
    tiene antecedentes o nunca le ocurrió antes, ya que el 99% de los hombres atraviesa este episodio alguna vez en su vida y las variables pueden ser miles.

    Por otro lado en esta misma fase, en la mujer se podría dar una dificultad para “sentirse excitada” o para lograr que su “vagina lubrique” o bien ambas cosas, excitación y lubricación durante la actividad sexual. El término que utilizamos los especialistas en sexualidad humana para conceptualizar esta disfunción es el de Excitación Sexual Femenina Inhibida. Estos síntomas hay que entenderlos como la expresión de cuestiones que a simple vista desconocemos pero que muchas veces encubren dolencias y complicaciones a nivel afectivo que es indispensable resolver con la ayuda de una profesional experto en el tema.

    Como cierre del ciclo sexual, siempre se espera el orgasmo tanto masculino como femenino.

    En el hombre la Eyaculación Precoz, es la más presente de las disfunciones, que implica que éste no controla (voluntariamente) el momento en el que desea eyacular. La eyaculación aparece rápidamente de una forma inevitable e inoportuna. Puede existir también, la eyaculación retardada, como manera contraria a la eyaculación precoz. En el hombre como en la mujer, existe la Insensibilidad Orgásmica, como otra disfunción, que refiere cuando el cuerpo tiene la respuesta del orgasmo pero no experimenta las sensaciones placenteras del orgasmo, como si estuviese desconectado de sus sensaciones.

    Algo que se presenta en ambos sexos conocido como la Dispareunia, es esa sensación de dolor físico en el área genital o sus alrededores ya sea durante o después de la actividad sexual. También conocemos la Evitación Sexual Fóbica, una patología menos frecuente que denota en la persona un intenso malestar, temor, angustia, sensación de dificultad para respirar y otros síntomas, cuando se acerca la posibilidad de tener un encuentro erótico incluso a pesar de desear y amar a su pareja sexual.

    Como último pero no menos importante, en las mujeres hay patologías específicas como la Anorgasmia, que es aquella imposibilidad de una respuesta sexual saludable, ya que le resulta sumamente difícil tener orgasmos, tanto en su respuesta física como en la sensación subjetiva.
    Muchas lectoras podrían identificarse también con que en los encuentros sexuales tienen sensaciones de que los músculos que rodean a la vagina se contraen, “se aprietan”, de manera que es muy difícil o imposible la introducción del pene a la vagina, a esto denominamos Vaginismo. Esta contracción de la que hablamos no es voluntaria y no aparece como un intento de evitar la relación sexual por no quererla. Es posible que la mujer se dé cuenta o no, de que su vagina está teniendo esa reacción y generalmente la lleva a sentirse angustiada en la situación sexual. Muchas veces tiene deseos y puede excitarse, inclusive tener orgasmos, como también tener complicaciones en varias dimensiones y no solo una.

    Si bien dimos una breve explicación de las características de las disfunciones sexuales, siempre hay que consultar ante cualquier duda con respecto a síntomas de impotencia, dolor físico o sensaciones displacenteras. Trabajar con un equipo interdisciplinario, de médicos, psicólogos y educadores sexuales que puedan abordar estas patologías de manera integral en donde se orienten estrategias para que la persona pueda llevar una sexualidad saludable. No hay porque quedarse con preguntas ya que los profesionales estamos dispuestos a acompañar a aquella persona que lo necesite y hacerla sin duda, sentir mejor.

    *Para turnos y consultas comunicarse al (021) 225 305 – (021) 222 707

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