En los casamientos, la reina de las caídas y mete patas

  • Anécdotas para reír conmigo.

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    Música de mi semana:

    “Someday We’ll know / New Radicals”. En la semana un oyente me pidió que ponga esta canción al aire en el momento en que estaba almorzando con su novia para pedirle matrimonio, después llamó para contar que ella le dijo que sí. Es lindo darse cuenta de la magia que hay en ser compañía de tanta gente a través de la radio. Esta música marcó mi semana al quedarse dando vueltas en mi cabeza.

     

    Película de mi semana:

    “Una noche en el Roxbury” Nunca pensé recomendar una película como esta, de hecho esto no es una recomendación, sino compartir con ustedes la película que marcó mi semana y reconozco que me robó muchas risas y pasé un buen rato viéndola. Es una de las comedias tontas con humor retro y muy divertido con un joven Will Ferrell. La peli es del año 1998 y la banda sonora de la película me trasladó por completo a mi época de secundaria.  Terminé viendo la película a raíz de un comentario que escuché en la última fiesta del Retrovisor.

     

    Hola gente, tanto tiempo, acá de vuelta viviendo un sábado de tía. Los sobrinos cambiaron mis planes de ir al concierto de Ricardo Arjona y como no iba a ir a trabajar sino como invitada lo dejamos para la lista de pendientes y reemplazamos el concierto por un sábado con los enanos. Mientras ellos ven por quinta vez “La Era de Hielo IV” me puse a arreglar mi ropero y al ver un vestido que usé en un casamiento me acordé de la cantidad de veces que en fiestas de casamientos  me caí, rompí zapatos, rompí ropas llegando a la vergonzosa conclusión de que soy la reina de las metidas de pata.

    Voy a permitir que se rían de mí pero conmigo

     

    • Allá por el año 2004 se casó una amiga mía muy cercana,  con tiempo invité al casamiento a un chico que me gustaba. Me mandé a hacer un pantalón de seda  con un corset  y como en el Pérez Uribe siempre hace frío llevé un chall, por suerte porque no se imaginan lo que me ocurrió. Me pasó a buscar el chico, re caballero me abre la puerta del auto, me siento y ya de entrada nomás escucho “crash” oh oh sí, el pantalón se había roto en el medio mismo, me dio vergüenza volver a casa para cambiarme así que disimuladamente cuando nos bajamos del auto me puse el chall como pareo y entramos al casamiento. Todo iba bien ahí sentados en la mesa hasta que llegó el momento de las ligas. No se me ocurrió otra cosa que ir al baño y quedarme ahí escuchando “You can leave your heat on” mientras me llamaban una y otra vez, pero ahí no queda todo, la pelada mayor fue cuando al salir del baño después de una media hora más o menos hasta que terminaron de poner todas las ligas, un amigo insinuó en el micrófono que  yo estuve ahí encerrada en el baño debido a una diarrea y por eso no aparecí a que me pongan  la liga.

     

    • En otra oportunidad me tocó conducir un evento de gala antes de ir a un casamiento, tratándose de una ceremonia importante donde hubo mucha prensa, una tienda de ropas me prestó un vestido hermoso, con un precio con más ceros de lo que yo estaría dispuesta a pagar por un vestido que normalmente lo usás pocas veces. Aproveché para ir con ese bello vestido al casamiento, no se imaginan como cuidé la ropa, mi pareja se pasó toda la noche riéndose por como yo estaba pendiente de que nadie me pisara el vestido o me derramaran alguna bebida o comida, el tema es que ya a las seis de la mañana me deja en casa con el vestido en un perfecto estado, impecable listo para enviarlo a tintorería sólo por una cuestión de respeto a la tienda y devolverlo, excepto por el pequeño detalle de que me había olvidado de que el escarabajito que en ese entonces tenía estaba chocado y lleno de lata adelante, al querer entrar a casa, el lindo y caro vestido se enganchó con la parte delantera del escarabajo. Ya se imaginan el resto de la historia, unas diez cuotas, modista, y el vestido está aún en mi armario.

     

    • Otra vez uno de mis mejores amigos muy a última hora me pidió que lo acompañe a un casamiento porque su novia había roto con el y no quería  ir solo. Teniendo en cuenta todas la veces que el me había salvado, aceleré el proceso de ver ropa, peluquería etc., pero me olvidé de probarme el zapato, para empeorar la situación me buscó antes de la hora prevista por lo que me puse los zapatos rápidamente y me subí al auto. Llegamos casualmente casi al mismo tiempo que los novios, siendo por eso el centro de atención cuando el taco del zapato derecho se rompe , piso mi largo vestido que termina rompiéndose en la costura de la cintura y yo ahí tirada en el piso por unos eternos minutos. Sí, soy un desastre lo admito. Como era un amigo de mucha confianza volvimos a casa, me cambié de ropa, zapatos, me tomé un vino para olvidarme del bochornoso episodio, volvimos al casorio y terminé en el recuerdo de todos los asistentes a la fiesta de esa noche. Al poco tiempo mi amigo volvió con su novia, se casaron y para ese evento llevé un zapato de repuesto para no repetir la historia.

     

    Realmente tengo varias anécdotas simpáticas y divertidas pero dejaría en evidencia mi exceso de torpeza y además no quiero que se cansen de leer así que dejamos el resto de mis muchas metidas de pata para otra ocasión y si quieren compartir las suyas conmigo voy a estar feliz de leerlas J

     

    Me despido con este video de la cobertura que hicimos en el lanzamiento del documental “Madame Lynch Queen of Paraguay” Hasta la próxima entrega

    Con cariño Lu J

     

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