La belleza interior de Paz Vega

  • Paz Vega estrena este viernes dos películas en las salas españolas, “La ignorancia de la sangre”, de Manuel Gómez Pereira, y “Matar al mensajero”, del estadounidense Michael Cuesta; en ambas, la actriz mantiene su esencia, una belleza interior que traspasa la pantalla.

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    ”Mi idea de la belleza es que tienes que estar sano, pero no como una obsesión ni nada de eso, sino por sentirte bien, por sentirte ágil, y más siendo actriz: a veces haces películas de acción y tienes que estar ahí”, dice la intérprete (Sevilla, 1976) en una entrevista con Efe Estilo.

    Aparte de sus clases de pilates, que la mantienen en forma y la ayudan a colocar el cuerpo, desvela que su truco de belleza es…, ninguno. “Es que truco no hay; si acaso, tener un poco de cuidado con el estilismo, y nada más”, aunque reconoce que le gustaría ir más al gimnasio.

    EFE/SEBASTIEN NOGIER

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    “Y bueno, los niños”, se ríe esta mujer de 38 años con casi medio centenar de trabajos cinematográficos y televisivos a sus espaldas, entre los que destacan “Lucía y el sexo” (2001), de Julio Médem; “El otro lado de la cama” (2002), de Emilio Martínez Lázaro, o series como “Compañeros” o “7 vidas”.

    También confiesa que, si siempre luce un aspecto impecable es por su maquilladora, Beatriz Matallana. “Nada que ver a cuando me levanté”, bromea.

    Casada con un venezolano, Vega es madre de tres niños de 4, 5 y 7 que “le quitan mucha energía, pero también me la dan, ¿eh?”, dice con un guiño.

    Reconoce que lo suyo es la familia, “mi marido y mis hijos son mi ‘hobby’, son mi todo. Mi parte de exposición al público es por trabajo. En mi vida soy muy familiar, muy reservada y mucho más tímida de lo que la gente se puede imaginar. Hacer promoción, por ejemplo, me produce mucho nerviosismo”.

    Y explica que puede hacer un personaje que se desnude, “no me importa por eso, porque es un personaje, pero ser yo, hablar de mí, mostrarme, me da mucho reparo”.

    EFE/GUILLAUME

    EFE/GUILLAUME

    En esta foto luce un vestido del sevillano Antonio García, acompañado por unos finísimos “stilettos” de Louboutin.

    “Siempre que puedo, apoyo la moda española. Allí, donde vivo (en EE.UU.), a veces es complicado, porque son muchos kilómetros y mandar un vestido tan lejos conlleva problemas, y los diseñadores saben de qué hablo: las aduanas y demás, pero siempre que vengo a España me gusta llevar moda española”, señala.

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