blog de menchi barriocanal archivos | Ella Paraguay https://ella.paraguay.com/tag/blog-de-menchi-barriocanal/ Todo sobre la mujer actual Sat, 27 Apr 2013 16:31:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.4.4 https://i0.wp.com/ella.paraguay.com/wp-content/uploads/2021/10/cropped-favicon-ella2021.png?fit=32%2C32&ssl=1 blog de menchi barriocanal archivos | Ella Paraguay https://ella.paraguay.com/tag/blog-de-menchi-barriocanal/ 32 32 126083585 Treinta años después https://ella.paraguay.com/blogs/treinta-anos-despues/ https://ella.paraguay.com/blogs/treinta-anos-despues/#respond Fri, 26 Apr 2013 21:26:41 +0000 http://ella.paraguay.com/?p=4113 Menchi analiza y comparte con los lectores lo que acarrean 30 años de carrera.

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Semana de los periodistas y comunicadores, y como todos los años, momentos de reflexión y de encuentro con jóvenes que han comenzado a transitar los primeros años de esta profesión. Y más allá de repasar con ellos algunos de los conceptos fundamentales que hacen y regulan esta actividad y que están al alcance de un clic, me gustó la idea de recordar y compartir las experiencias que en estos más de 30 años en los medios, han regulado mi conciencia y me han indicado por donde continuar.

Una actividad que pudo haber tenido caminos diferentes pero que ha estado marcada por un pensamiento guía, un pensamiento que me ha acompañado a lo largo de este tiempo, y que ha traído luz en momentos de temeridad y de confusión. Me refiero a las reflexiones del gran maestro del periodismo el polaco Ryzard Kapuscinski: Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario.

No debería haber sitio en los medios de comunicación para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético. Y a la luz de estos pensamientos, de estos conceptos de alguien tan lúcido, me pongo a repasar aquellos primeros pasos que daba tímidamente allá por el año 1982 en la televisión atreviéndome a conducir un programa de contenido deportivo sin haber tenido ninguna preparación para hacerlo.

De hecho la gente que estaba en la tv en esos momentos, al menos una buena parte, no había pasado por las aulas universitarias del periodismo. Los únicos requisitos pasaban por un aspecto más o menos agradable, una buena dicción y no había mucho más que agregar. Y así sin entender acabadamente lo que significaba tener un micrófono y una cámara a mi disposición, me largué con entusiasmo a conducir programas de televisión.

Eran épocas difíciles, últimos años de la dictadura, y en un medio que no sólo simpatizaba con ella, sino que la apoyaba abiertamente. Y yo sin ser precisamente una militante contra la dictadura, encontraba siempre los espacios para mantenerme al margen de la adulonería y para presentar las noticias (año 1983) diferenciándome de los que decididamente no ahorraban adjetivos calificativos muy favorables al régimen. Dos años después se dio la posibilidad de empezar a hacer un programa de radio en Cardinal FM.

Paralelamente había iniciado una actividad en un grupo musical que proponía un discurso contrario a la dictadura con presentaciones en festivales en la capital e interior del país y que me ocasionaba una serie de inconvenientes con los responsables de las empresas donde trabajaba. Inconvenientes que se iban agudizando sobretodo en la radio, donde con canciones y textos denunciábamos nuestra postura en contra de la intolerancia y la anulación de las libertades en nuestro país.

Ejercíamos nuestro derecho a la libertad de expresión con dificultad y con muchos dolores de cabeza para nosotros y para quienes nos habían contratado, pero lo lográbamos con permanentes negociaciones y renunciamientos, avanzando y retrocediendo, Aún así y con la abierta intolerancia de las autoridades del país en ese entonces (nos secuestraron discos, nos clausuraron varias veces el programa) continuamos defendiendo nuestro espacio, acercándole a la gente un pensamiento que pretendía la construcción de una sociedad más justa, equilibrada y con las mismas oportunidades para todos los ciudadanos.

En ese entonces, gracias a la comunicación que teníamos en la radio, más libre de filtros (por la instantaneidad y espontaneidad) pudimos llevar adelante entrevistas y charlas con pensadores y verdaderos luchadores por la libertad. Fue así que la radio se convirtió en un espacio mucho más interesante que la televisión, por entonces más controlada y sin verdaderas oportunidades para el disenso. Pero aún así, decidí quedarme en la televisión y postergar lo que verdaderamente hubiera querido hacer, pero con la convicción, sin renunciar tampoco a mis principios, que era importante guardar un lugar, para ese momento que estaba por llegar.

Como ya lo dije, fueron largos y difíciles años, pero no voy a olvidar lo que sucedió al día siguiente del derrocamiento de la dictadura, cuando al entrar al canal, era una de las pocas personas que no había sido borrada de la lista de los que con alguna autoridad moral podía seguir en pantalla. Y eso fue altamente gratificante, en medio de las vicisitudes, de los renunciamientos, de las postergaciones, había valido la pena ocupar ese lugar, y empezar en ese momento a pensar en la realización de tantos sueños postergados.

Y a partir de ahí se fueron dando distintos tipos de interacción con la gente, porque era precisamente la gente la que me había privilegiado al elegirme como intermediaria para la comunicación de diferentes contenidos y cada uno de ellos con diferentes manejos y limitaciones. Yo sentía que había llegado a un lugar que me generaba sensaciones fantásticas y compromisos de enorme envergadura, pero lo había hecho de muchas maneras, con la información, con la música, desde el entretenimiento, la denuncia, la investigación, los afectos.

La televisión y la radio significan para mí espacios propiciadores de encuentros genuinos, respetuosos, tomando conciencia de la enorme capacidad de los medios de comunicación para influir en el desarrollo de los acontecimientos y de la necesidad de que tanto los medios como sus profesionales asuman determinadas responsabilidades, entendiendo que tanto las empresas periodísticas privadas como públicas deben funcionar como un servicio público. Sin apartarnos jamás de los presupuestos constitucionales básicos de la libertad de información y de expresión.

Y sin olvidar que el periodismo se ejerce dentro de unos medios de comunicación que tienen una estructura empresarial. Y entonces la relación entre periodistas y empresarios es uno de los problemas más importantes así como la tendencia de estos medios a convertir sus contenidos, incluida la información, en una mercancía, o a realizar un papel de jueces dictando sentencias paralelas.

La ética periodística proporciona entonces una invalorable ayuda gracias a la cual, los errores individuales pueden ser corregidos sin poner en peligro el objetivo de la comunicación y la información libres: proveer de conocimiento al público en numerosas ocasiones a lo largo de mi experiencia en los medios se me presentaron situaciones que intuí eran responsabilidades ineludibles, de las que aún queriendo no podía escapar.

Porque definitivamente en más de una oportunidad, no hubiera querido que algunos relatos llegaran a mí .Pero ahí estaban, seres humanos desgarrados por el dolor, el miedo, la impotencia, utilizándome como herramienta, como vehículo, para que esa información llegara a la opinión pública y como profesional satisfacer el derecho de la sociedad a recibir la mayor cantidad y calidad de información.

He sentido la necesidad de realizar el trabajo de acuerdo a unos requisitos de honestidad intelectual fuera de toda razonable sospecha, y es ahí cuando uno debe necesariamente, más allá de tener o no establecido un código, asirse a esas normas voluntarias de conducta que señalan cuál debe ser el camino correcto en la profesión. Y esta ha sido la manera en que he tratado de conducirme a lo largo de estos intensos, fructíferos, desgastantes, pero siempre enriquecedores años en la actividad. Y se plantearon , por la diversidad y la complejidad de las temáticas abordadas, muchas dudas y en más de una oportunidad se presentaron conflictos derivados de esas pautas de conducta establecidas y que guiaban mi accionar y los intereses de la empresa periodística que muchas veces no estaban precisamente en sintonía con ese orden normativo.

No puedo dejar de mencionar que esta situación se plantea una y mil veces. Y que muchas veces se aprovecha el interés particular de la empresa, para introducir en esa coyuntura un interés estrictamente periodístico. , también es una realidad. Pero es mucho más importante el deseo de investigar la verdad y de darla a conocer porque ahí radica uno de los fundamentos morales del periodismo libre.

Vivimos hoy tiempos difíciles, donde la inmediatez informativa, la exclusividad y la exigencia de la difusión lo más pronto posible de las noticias motiva buena parte de los comportamientos que se sitúan al margen de la legalidad. Y en este punto quiero hacer énfasis en los esfuerzos denodados que hacemos en el canal para suministrar información y no venderla. Pero definitivamente esta es una lucha cotidiana, y quiero decirles que tengo la satisfacción de formar parte de un equipo profesional que todos los días se propone el tratamiento ético de la información porque considera a los destinatarios del trabajo como personas y no como masa. Porque, sin dejar de informar, no sacrifica la dignidad humana por puntos de rating.

El desafío entonces es mantener siempre las ideas básicas esas que ya escribía Benjamín Harris allá por 1690, y que no han perdido vigencia: recoger y difundir las noticias con veracidad y exactitud, acudir a las fuentes, corregir los errores, buscar todas las versiones, evitar la difusión de falsos rumores, condenar las injurias y las calumnias, el plagio, la distorsión maliciosa y la aceptación de sobornos en cualquier forma por publicar o suprimir determinada información.

La actividad periodística tiene como objetivo fundamental la misión de ofrecer a la ciudadanía información veraz, objetiva y plural, erigiéndose como un instrumento necesario, un pilar rector de una sociedad democrática. Entendiendo fundamentalmente que las normas deontológicas sólo ayudan a ordenar el ejercicio de la profesión y que las verdaderas sanciones para aquel comunicador que las infrinja son de tipo social y por lo tanto, más severas y se refieren al desprestigio y la pérdida de credibilidad.

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Clima enrarecido https://ella.paraguay.com/blogs/clima-enrarecido/ https://ella.paraguay.com/blogs/clima-enrarecido/#respond Fri, 12 Apr 2013 13:56:44 +0000 http://ella.paraguay.com/?p=2945 Qué enrarecido se puso todo.

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No sé si a vos te pasa lo mismo, pero ahora que apenas faltan unos días para las elecciones, andamos unos caminos donde la única certeza que tenemos es la de la permanente sospecha.

Vivimos de hecho la cultura de la sospecha. Y creo que si en este momento intentáramos encontrar personas en el ejercicio de la actividad pública, que no estén contaminadas y en las que podamos seguir creyendo y confiando, nos sobrarían los dedos de las manos para contarlas.

La oferta electoral es de lo menos atractiva de las últimas décadas, no sobresalen ni por las propuestas, ni por las posturas y menos por sus virtudes. Por lo único que llaman la atención, es por las acusaciones que se lanzan y por las que cargan encima, y por los pecados propios o ajenos, que los mantienen atados de pies y manos, dejándonos la sensación de que una vez que sean poder, sólo  podrán ocuparse de pagar caras facturas, que no tienen precisamente que ver con las necesidades de la gente.

Discursos beligerantes y acusaciones de todo tipo que incluyen teorías de conspiración, supuestos vínculos con el narcotráfico, el lavado de dinero y el contrabando. Además de presuntas irregularidades en la administración de los recursos del estado y de transacciones que tienen un feroz olor a negociado.

Decía hace pocos días Renate Weber, jefa de la misión de observación  electoral de la Unión Europea -la delegación más grande que acompaña el proceso electoral paraguayo- que en América Latina las acusaciones relacionadas con el narcotráfico, son al mismo tiempo horribles pero “normales”, mientras que si esto sucediera en cualquier país europeo implicaría que la fiscalía abra una investigación y envíe a Juicio Político a alguien. Pero en Opareilandia, como le escuché decir al amigo Mike Silvero,  nos quedamos en el mero plano de la sospecha, resignados a vivir en esta frustrante y permanente paradoja.

Sí, es esta cultura del oparei, donde no importa la conducta , la coherencia, la sensatez, la previsibilidad, la madurez emocional, la profundidad de las propuestas, sino solo las cantidades inmensas de dinero para seguir cimentando la cultura del prebendarismo, que alimenta a su vez una amnesia colectiva que nos condena al atraso y la mediocridad.

Yo quiero un país con hombres y mujeres liberados de esos atavismos históricos alimentados por los vicios de corruptos apátridas que solo buscan satisfacer sus apetitos personales.

Ojalá que los que hoy se llenan la boca para lanzar acusaciones de todo tipo, vengan del sector que vengan, continúen igualmente interesados en encontrar la verdad sobre estos escabrosos temas y acompañen procesos que nos ayuden a esclarecerlos.

Tendremos que esperar hasta el 21 de abril o hasta unos días después para saber cuáles eran las verdaderas intenciones de todo este festival de misiles.

Mientras tanto la sensación es que una vez más, los ciudadanos asistimos pasivamente y esa es nuestra gran responsabilidad a la repartija de un botín que definitivamente es muy suculento, a juzgar por el derroche de dinero expuesto ante nuestros ojos sin mayores explicaciones.

Espero que llegue el 21 de abril a ver si al menos empiezan a caer algunas máscaras y quedan en evidencia las verdaderas intenciones.

La invitación de los políticos, salvo honrosas excepciones, es a tragarnos sapos y culebras. Y lo vamos a tener que hacer, si como sociedad comprometida no nos organizamos y fortalecemos para lograr que ésta, no solo sea una democracia electoral con amnesia, sino una verdadera democracia participativa y plural, donde podamos poner las cosas en el verdadero y necesario lugar.

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Soy abuela https://ella.paraguay.com/blogs/soy-abuela/ https://ella.paraguay.com/blogs/soy-abuela/#respond Wed, 27 Mar 2013 20:24:54 +0000 http://ella.paraguay.com/?p=1933 Soy abuela desde hace casi dos años. La noticia de la llegada de mi primer nieto fue sorpresiva, todavía recuerdo a mi hija una noche en que insistía en adelantarme mi regalo de cumpleaños, faltaban pocos días para el 24 de setiembre, y yo sin embargo, sin percatarme del notición que se venía, le decía que no fuera aguafiestas y que esperara hasta esa fecha.

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A pesar de mi insistencia, en un momento dado deslizó hasta mis manos un pequeño sobre, que para mi sorpresa contenía su primera ecografía. Mi corazón dio un vuelco, una sensación que nacía en mis entrañas, inexplicable, se precipitó en abrazos, lágrimas y mil emociones.

Ella, entre asustada y feliz, celebraba con toda la familia, lo que hacía tiempo, yo en particular, estaba esperando; convertirme en abuela.

Convengamos que no soy probablemente una abuela convencional, o al menos, no tengo el estereotipo de esa abuelita retratada en los cuentos, de pelito blanco y andar pausado.

Pero soy una de tantas mujeres que hoy somos abuelas, con mucho orgullo, todavía  en una etapa de  intensa actividad, pero cumpliendo, o haciendo al menos el esfuerzo de cumplir con ese rol insustituible de las abuelas.

Rol que no es otro, que el de transmitir el sentido de pertenencia e identidad.

Rol que tiene que ver con agregar dosis enormes de afecto, sonrisas, paciencia, en esa construcción de lo que me gusta llamar “El colchoncito emocional” que tantas veces les protegerá,  les guiará, que les ayudará a levantarse una y otra vez. Que no va a evitar que se equivoquen, pero que les dará herramientas para volver a empezar. Colchoncito que está hecho de recuerdos, de esos momentos que sólo las abuelas saben entregar.

Tuve una infancia feliz, con dos abuelas maravillosas, que llenaron mi universo de juegos, ricas comidas, paseos inolvidables, música, jornadas de pesca frente al río, entre tantas cosas lindas que me encienden hasta hoy.  Dicen que los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Eso me permitió en la vida atravesar todo tipo de tempestades, caerme y volverme a levantar.

Mis hijas también vivieron una infancia de abuelos cálidos, ocurrentes, mimosos, protectores, con canciones y libros antes de ir a la cama, con infinito afecto.

Este fue el camino que me mostraron, el que en medio del trabajo y  las obligaciones cotidianas quiero continuar. Que el día de mañana, cuando ya no esté a su lado, tenga algo que recordar, algo que pueda volver a pasar por su corazón.

Y acá estoy, esperando que llegue, finalmente no fui al concierto de The Killers, hubo cambio de planes, me quedé a disfrutar de los paseos que vamos a dar por el patio, chutando al goi (no dice gol todavía) y alimentando a los pío pío.  Es el ciclo de la vida, y ahora hay alguien que va a prolongar la mía.

Sonó el timbre…

¡¡¡Ya yaaaaa!!!

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