¿Nalgas que huelen a rosas?
Polifacético artista y multi-inventor, amante del placer y de la buena mesa, Christian Poincheval encontró la inspiración tras una copiosa comida en Suiza hace ocho años. El excéntrico personaje, un francés de 65 años que físicamente se sitúa a medio camino entre Valle-Inclán y David el Gnomo, se dio cuenta de que la sobremesa de un generoso almuerzo se volvía insoportable por el hedor de las ventosidades de los comensales.
