Moschino desmonta la simbología barroca
Moschino vuelve a su tierra natal, Italia, con una propuesta en la que, cómo no, derrocha humor e ironía, y un desfile en el que combina, juega y se ríe de la estética de la realeza más barroca, en contraste con los códigos deportivos de la Fórmula 1.
