Verdades y mentiras sobre la castración

  • Las ventajas de este procedimiento que no representa dolor para nuestra mascota y trae aparejada ciertos beneficios.

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    En una reunión social, hace unos días, comentaron un problema con el perro. Este comenzó a hacer pis en los sofás de la sala y en la puerta de entrada. Sugerí como solución al problema, la castración, lo cual tuvo como respuesta en coro, “pobrecito”. Llamó mi atención que muchas personas asocian la castración con algo doloroso o pérdida de vigor del animal.

    La castración o esterilización, es un procedimiento quirúrgico que se realiza con anestesia y buena analgesia es indolora. El post quirúrgico generalmente no implica más que evitar que la mascota remueva los puntos y el uso de antibióticos a modo de prevenir una infección.

    Con respecto a cambios de conducta entre sexos, primeramente describiré las implicancias de este procedimiento en los machos.

    Los machos al ser castrados en edad temprana, inclusive antes de los 8 meses, no presentarán conducta de marcaje (hacer pis por lugares verticales), ni realizarán el famoso “vagabundeo”, conducta de escaparse de casa para perseguir a las hembras en celo; y en aquellos perros que demuestran agresividad por conflicto social hacia personas se podría reducir la citada conducta.

    En el caso de agresividad entre machos que comparten la misma casa, la castración también es recomendable, pero se debe analizar profundamente cuál de los perros es el macho dominante y castrar al sumiso para agrandar la distancia jerárquica. Esto es sumamente importante ya que si castramos erróneamente podríamos ocasionar mayor conflicto.

    Los machos castrados no pierden vigor, no pierden peso, no reducen su actividad y no se “deprimen”. El procedimiento quirúrgico es más económico en los machos.

    En hembras, la historia es otra. En estas sí puede ocurrir un aumento de peso que puede deberse a tres factores: 1) un aumento en la ingesta de alimento, 2) disminución de la actividad física y, 3) mayor tendencia a acumular reservas energéticas en forma de grasa. Si bien hay una disminución en la actividad diaria, esto no es sinónimo de depresión, ni que la perra dormiría todo el día. Todo esto es importante saber ya que podemos evitar el sobrepeso de nuestras perritas o gatas, racionando la comida que le corresponde diariamente y realizando actividad física todos los días.

    Clínicamente se recomienda la castración de hembras luego del primer celo, de manera a reducir el riesgo de tumores mamarios y enfermedades uterinas (la inyección para evitar el celo es la causante de la mayoría de los problemas del útero).

    Si tenemos agresividad entre hembras, la castración está terminantemente desaconsejada, ya que podría aumentar el conflicto. Únicamente se recomienda en peleas que se producen cuando una de las hembras entra en celo.

    También desde el punto de vista higiénico para muchos propietarios es una solución la castración en hembras, ya que se evita el problema de la limpieza del sangrado. Sobre todo en aquellas mascotas que están habituadas a dormir en camas de los propietarios o subir al sofá.

    Las hembras castradas no tienen por qué subir de peso si tomamos las medidas necesarias, no se deprimen y tampoco sufren.

    Quiero aclarar que la conducta de ser madre o padre no es fundamental para el bienestar de las mascotas.

    Por último, ya que al gobierno no parece preocuparle la cantidad de perros y gatos que hay sin hogares y sin personas responsables que tomen cuenta de ellos. Perros y gatos mueren día a día, no tienen un plan de vacunación al día ni sanitación (eliminación de parásitos), por lo cual pueden transmitir enfermedades y parásitos. Nos corresponde a cada uno de nosotros ser responsables y evitar la sobrepoblación de perros y gatos en nuestro país, ya que las mascotas si sufren hambre, frío, sed, enfermedad e indiferencia.

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