¿Mami dónde está la sirenita? No la vi

  • Cómo se vive hoy en tiempos de guerra.

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    La mayoría del tiempo vivimos mirando nuestro propio ombligo. Nos preocupamos solo por lo que nos rodea y por nuestro círculo aúlico; a pesar de que leemos noticias internacionales, vemos todo muy de lejos como si fuera una película y no nos involucramos. Hoy yo decidí hacerlo entrevistando a una mujer como vos o como yo, mamá, hija y profesional. Lorit Zaidenstein (33 años) es Licenciada en comunicaciones y diseño gráfico. Está casada y tiene tres nenas: Eden (5) Mía (3) y Gefen (1). Lorit dejó nuestro país apenas término el colegio y fue a estudiar a la Universidad en Israel;  como judía, quería probar como era la vida ahí. Hoy vive en Ramat Gan, a un minuto y medio del alcance de los cohetes.

    -¿Cómo es tu día a día en este momento?
    -Generalmente, nos despiertan las alarmas ya que siempre a las mañanas lanzan misiles al centro del país para perturbar con la rutina y la vida cotidiana. La vida sigue igual,  hay que ir a trabajar. Las cuentas llegan a fin de mes, el problema está con los chicos que no todos tienen refugios cercanos. Estamos en pleno verano. Teníamos muchísimos planes para ir a la playa, pasear y hacer cosas divertidas, pero estamos encarcelados en nuestros propios hogares.

    -¿A qué distancia de tu casa hay un bunker o refugio?
    -Nuestro edificio tiene el cuarto de seguridad en el subsuelo. Vivimos en un edificio de seis familias; apenas se escuchan las sirenas suben a darme una mano, ya que tenemos que bajar desde el tercer piso con las tres nenas en las escaleras, es increíble cómo salen con algún chocolate o galletita para que las nenas no se asusten… siempre preguntando cómo ayudar. Me siento muy bendecida y agradecida por tanta generosidad en tiempos tan difíciles.

    -¿Cuánto tiempo te lleva llegar hasta ahí?
    -Un minuto y medio. El Comando de defensa civil da exactas instrucciones en casos de emergencia, la población israelí está muy acostumbrada y las cumple al pie de la letra para protegerse. En caso de que uno salga de las casas al trabajo, supermercado, farmacias, parques etc. hay refugios bien señalados.
    -¿Preguntan mucho tus nenas o vos les contás lo que está pasando?
    -La verdad es que saben, porque tienen que entender la responsabilidad de actuar cuando suenan las sirenas y además que en cualquier momento pueden llamar a su papá (no es la primera vez que va la guerra). En la guardería de Mía, cuando suenan las sirenas, la profe levanta un caramelo gigante que tienen y todos saben que tienen que llegar rapidito al refugio;  todos se sientan en el piso y se acurrucan como caracol. Cuando terminan de sonar las sirenas reciben todos algunos
    dulces. Una de las primeras veces en que sonó la sirena (todavía no sabíamos que estaba pasando) le dije a mi hija: “Eden vamos corriendo hay sirena… pasa un rato y me pregunta… ¿Mami dónde está la sirenita? no la vi (de la película La Sirenita de Disney) La verdad es que las criaturas en este país se crían en una realidad muy distinta a la que yo me crié y estaba.

    -¿Cómo considerás las críticas tan severas a Israel con respecto a lo que está pasando?
    -Me da mucha rabia porque son dos pueblos que están sufriendo tanto hace mucho tiempo, y no sé porque los líderes no pueden llegar a un acuerdo de paz, ¿será que les queda muy cómodo estar sentados en sus oficinas? Sobre la opinión en general me tiene sin cuidado porque ellos no crían hijos para que a los 18 años sean asesinados por terroristas. Todos los días estoy esperando saber si van a llamar a mi esposo, a mis hermanos, primos o amigos para ir al frente. Nosotros amamos este país, queremos la paz pero nuestra gente es lo más importante que tenemos y por tal, estamos en todo el derecho del mundo a defendernos. Los que hablan son por pura ignorancia.

    -¿Esta arrepentida de haberte ido o esta guerra te hace amar más a Israel y comprender a la gente que vive ahí?
    -Lastimosamente no es la primera guerra que paso aquí, y no me arrepiento de vivir acá, no voy a negar que se me cruza por la cabeza el pensamiento de agarrar mis cosas e irme a otro lado. Aquí formé mi familia, mi marido es reservista (los reservistas en Israel son llamados una vez al mes para hacer entrenamientos con una alta probabilidad de ir al frente en una guerra) y me «reta» si le digo «vamos». Es nuestra obligación,  si nosotros no vamos a defender a nuestro país, el resto del mundo ya nos odia suficiente;  quedaría poco y nada para aplastarnos.

    -¿Sentís que tu día tiene un comienzo pero no tiene fin?
    -Es un stress constante;  tengo primos que viven en el borde con Gaza hace un mes y tuvieron que dejar sus casas, amigos que están al frente. Es un sinfín ver cuantos jovencitos perdieron sus vidas.

    -¿Todo esto que me contás más arriba hace que le des más valor a la vida?
    -Soy nieta de un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial y también nieta de quien ayudo a dar el SI de Paraguay en las Naciones Unidas para la creación del Estado de Israel;  en simples palabras, defender el legado de mis abuelos, criar y educar a la próxima generación para la vida, para la paz. El valor a la vida es todo lo que tengo.

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